Revelado en tanques

Para revelar las películas en rollos es necesario un tanque especial. Hay algunos modelos de estos tanques que pueden cargarse a plena luz, y así todo el proceso, incluyendo revelado, lavado y mojado, puede realizarse a la luz. En otros modelos la película debe cargarse en la oscuridad, operación que realiza perfectamente cualquier persona a la segunda o tercera tentativa. Se coloca la tapa del tanque, y el resto de operaciones se efectúan ya a plena luz con la película debidamente protegida en el interior del aparato de revelado. Para asegurarse de que el revelador bañará por entero la película y llegará a todos los puntos de la emulsión, el tanque se agita suavemente de tiempo en tiempo durante la operación. Transcurrido el tiempo fijado para el revelado, se vierte y se llena el tanque de agua. Después de agitar y tal vez renovar alguna vez el agua, se vacía el tanque y se llena con la solución de hiposulfito, que se deja obrar durante quince minutos. Finalmente se hace pasar a través del aparato una corriente de agua durante media hora, para lavar bien la película y eliminar toda huella del baño fijador. Se saca entonces con todo cuidado la película del tanque y se procura eliminar de la misma toda el agua superficial enjugándose bien con una gamuza por ambos lados. Finalmente se cuelga para que se seque, en un sitio cubierto de polvo. Las pinzas de madera empleadas para tender la ropa pueden usarse para dar a la película algo de peso en su parte inferior, y evitar que se arrolle.

El revelador adecuado

No faltan reveladores en el mercado. Pero debe usarse un revelador para negativos; el empleo de un revelador para papeles echaría a perder sus negativos. Si se emplea lo que se llama un «revelador rápido», tal como el metol-hidroquinona, debe ser considerablemente diluido. Los mejores reveladores para este objeto son los conocidos con el nombre de reveladores compensadores, y si se trata de hacer ampliaciones a un tamaño relativamente grande, se emplea entonces un revelador especial de grano fino, que posee la ventaja adicional de ser un revelador compensador. Esta compensación combinada con un revelado suave es especialmente adecuada en el caso de películas en rollo, cuyas exposiciones, de distintos grados de densidad, se hallan mezcladas, habiendo algunas de fuertes contrastes al lado de otras de mucha suavidad, pero que es necesario revelarlas en el mismo baño y con el mismo tiempo. Un revelador compensador se emplea también en el caso de que en una fotografía haya zonas fuertemente iluminadas al lado de otras con sombras profundas. Es el caso de las fotografías a contraluz, interiores hechos sin luz auxiliar, muchas de las fotografías con luz artificial y las tomadas de noche. Una vez elegido un revelador, trabajar con el mismo algún tiempo mejor seguir con el mismo que probar un segundo y hasta un tercer velador. En fotografía, como en todo aquello en que la habilidad tiene entre manos, cosa que no sucederá si se varía constantemente de herramientas. para fijar positivas y ampliaciones, aunque en solución algo más diluida.

El termómetro es esencial

El termómetro forma parte especialísima del equipo de revelar la altura de 18° C. Unos grados en más o en menos dan lugar a diferencias. Si el revelador está demasiado frío, retarda el proceso del revelado, y si está demasiado caliente, ataca rápidamente la gelatina. En ambos casos el resultado es malo.

El negativo terminado

Un negativo no puede juzgarse con exactitud hasta que está completamente seco. Deberá examinarse a contraluz. Una lente de un aumento moderado (de x3 hasta x6) facilitará mucho el examen del tamaño del grano. Los llamados «cuentahílos» sirven admirablemente a este objeto. Las partes más densas del negativo representan las zonas más brillantes del original, llamadas grandes luces, y las partes más transparentes son las conocidas con el nombre de sombras, que corresponden a los puntos negros del sujeto.

El negativo «normal»

En un negativo normal, estas sombras tienen todas detalle y no deben ser transparentes como el cristal. Las grandes luces, por otra parte, deben ser suficientemente densas, pero sin llegar a ser de un negro intenso. Un negativo bien equilibrado como éste no es necesario que lo juzgue el ojo inexperto del principiante. Y se dará cuenta que con papel normal da sin cuidados especiales unos positivos excelentes, y en papel contraste unas ampliaciones vigorosas. En sus sombras se aprecian todos los detalles que tonino of original .indicarán que la exposición fue correcta, señalando a una buena gradación en las grandes luces el punto exacto de revelado.

Subexposición

Los negativos duros presentan unos contrastes violentos entre las partes iluminadas y las sombras. Hay dos clases de negativos duros. Si las sombras son completamente transparentes y falta el detalle en las mismas, es que ha habido posea exposición. Tanto puede ser debida a la poca exposición en sí, como a un diafragma demasiado pequeño. No hay nada que hacer con un negativo de esta clase, salvo tirarlo para evitar la tentación de estropear con el mismo una magnífica hoja de papel con la que se obtendría una positiva malísima.