El ambiente y la preparación
Cada bautismo tiene su propio carácter. Las iglesias imponentes con vitrales coloridos, las capillas íntimas con luz tenue o las ceremonias al aire libre ofrecen escenarios diversos que influyen en la composición de las imágenes. La preparación comienza con el reconocimiento del lugar, aprovechando sus características para destacar la atmósfera de la ceremonia.

Los momentos clave de la ceremonia
La llegada de los familiares, la bienvenida del sacerdote, el instante en que el agua bendita recorre la cabeza del niño. Cada paso de la celebración tiene su propia carga simbólica y merece ser registrado con precisión. La discreción y el timing son fundamentales para no interrumpir el desarrollo del rito y, al mismo tiempo, obtener imágenes auténticas y emotivas.

Retratos de familia y espontaneidad
Además de los momentos protocolarios, el bautismo está lleno de gestos espontáneos. La mirada de los padrinos, la sonrisa del niño, la emoción de los abuelos. La fotografía en estas instancias no se limita a una pose estructurada, sino que busca reflejar la calidez y la conexión entre los protagonistas del evento.
El papel de la luz en la fotografía de bautismo
Las condiciones de iluminación varían según el entorno. En iglesias con luz natural filtrada por vitrales, se pueden lograr efectos de color y profundidad únicos. En espacios cerrados con menor iluminación, es clave el uso de recursos técnicos para evitar sombras duras sin alterar la atmósfera propia del lugar. Fernando Boudourian adapta su equipo y su técnica para capturar cada imagen con la mayor fidelidad posible.
Un recuerdo que trasciende el momento
Las fotografías de un bautismo se convierten en parte de la historia familiar. Con el paso del tiempo, revivirán emociones y permitirán recordar detalles que de otro modo se perderían. Cada imagen es más que una captura: es un legado visual que acompañará a quienes participaron en ese día único.
