La mirada del fotógrafo en los momentos previos
El backstage es un espacio de emociones intensas. Los organizadores corren de un lado a otro, los presentadores ensayan sus palabras, los artistas se concentran en los detalles finales. La fotografía en este contexto exige discreción y rapidez, capturando expresiones genuinas sin interferir en la dinámica del evento.

Detalles que cuentan una historia
Más allá de las grandes tomas, hay pequeños gestos que enriquecen la narrativa visual. La forma en que un diseñador ajusta un traje antes de un desfile, las manos de un maquillador trabajando sobre un rostro, los organizadores chequeando la iluminación con precisión. Cada elemento es una pieza clave en la construcción de un evento y merece ser registrado con la misma importancia que el show final.
El uso de la luz en el backstage
Las condiciones de iluminación en estas áreas suelen ser desafiantes. Muchas veces, los espacios son reducidos y con una mezcla de luces cálidas y frías. La habilidad del fotógrafo para jugar con estas condiciones marca la diferencia entre una imagen plana y una con profundidad y dramatismo. Fernando Boudourian adapta su técnica según el tipo de evento, logrando capturas que transmiten la atmósfera del momento.

Retratos sin poses forzadas
En el backstage, los retratos tienen una energía distinta. No hay poses planificadas ni encuadres artificiales, solo personas concentradas en su trabajo. Un cantante cerrando los ojos antes de salir al escenario, un chef organizando los platos con precisión en una cena exclusiva, un equipo técnico realizando pruebas de sonido. Son estos instantes los que aportan realismo y emoción a la historia del evento.
Un registro con valor documental
Las fotografías de backstage no solo complementan la cobertura de un evento, sino que también ofrecen una perspectiva más íntima de lo que sucede tras bambalinas. Son imágenes que permiten revivir el esfuerzo, la coordinación y la pasión que hay detrás de cada producción. Más que un complemento, el backstage es un mundo en sí mismo, y la fotografía se encarga de inmortalizarlo.
