Cámaras fotográficas de objetivo para astrofotografía

En fotografía astronómica con cámaras de objetivo convencional, el componente principal es el objetivo fotográfico, que debe ser cuidadosamente adaptado a una cámara rígida de foco fijo. El aficionado que decida trabajar con uno o más objetivos —por ejemplo, uno de gran abertura efectiva y otro de gran abertura relativa— deberá construir para cada uno una cámara cuyas dimensiones aseguren que la placa fotográfica se ubique en el plano focal correspondiente al infinito, o más precisamente, en el plano del foco actínico, donde las radiaciones estelares producen la mejor impresión sobre la emulsión fotográfica.

El foco actínico no coincide exactamente con el foco visual, por lo que es necesario determinarlo mediante tomas de prueba sobre estrellas. Una vez montado el objetivo, la distancia de enfoque puede ajustarse mediante el paso de tornillo del anillo porta objetivo. Una vez hallada la distancia precisa, se puede fijar la posición con una arandela de cartulina del espesor adecuado, intercalada entre el objetivo y el anillo, garantizando estabilidad y nitidez en las imágenes.

Es indispensable que todos los chasis porta placas empleados sean idénticos al utilizado en las pruebas de enfoque, para asegurar uniformidad. Además, debe verificarse que el plano de la placa esté perfectamente perpendicular al eje óptico. Cualquier desalineación puede corregirse añadiendo finas láminas entre el anillo y el cuerpo de la cámara.

Dado que estas cámaras están destinadas a montarse sobre dispositivos ecuatoriales, es fundamental que permitan un enfoque micrométrico y que se mantenga un paralelismo absoluto entre la placa y el frente de la cámara durante todo el recorrido del sistema de desplazamiento. Por ello, se recomienda construir un modelo especial, probado con éxito en experiencias realizadas por la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía, y utilizado también en el aparato astrográfico de su observatorio en el Parque Centenario, en la Ciudad de Buenos Aires.

Esta cámara especial combina las ventajas de una estructura liviana y rígida, ideal para la astrofotografía. Permite el cambio rápido de objetivos, incluso aquellos de gran tamaño y peso, y cuenta con un carro porta placas deslizable que mantiene el paralelismo en todo momento. La regulación de la distancia focal puede hacerse con una precisión del décimo de milímetro, gracias a un diseño cuidadoso que evita torsiones o desajustes durante el uso.

El sistema se basa en un carro que se desplaza sobre dos varillas de acero cilíndricas y trefiladas, que aseguran firmeza y fluidez en el movimiento. Estas varillas están revestidas con bujes internos que garantizan una guiada precisa y sin juego mecánico, lo cual es fundamental para obtener resultados fotográficos de alta calidad.

En resumen, la construcción de una cámara fotográfica especializada para astronomía requiere atención al detalle, precisión mecánica y materiales adecuados. Si bien implica un esfuerzo mayor que adaptar una cámara común, los resultados obtenidos justifican ampliamente el trabajo, ofreciendo una herramienta robusta, exacta y adaptable a diversas condiciones de observación astronómica.