Las películas fotográficas

Básicamente hay tres clases de películas fotográficas: en blanco y negro, en color negativas y en color invertibles. En este volumen nos ocupamos exclusivamente del formato 24 x 36, qué es el más difundido en la actualidad y el que permite elegir entre una gama más amplia de películas. La sensibilidad de las películas, de la que hemos hablado en las páginas anteriores, se expresa en valores de la escala ISO (International Standardizing Organization), surgida tras la fusión de las dos escalas que se utilizaban con anterioridad, ASA (estadounidense) y DIN (alemana). En esta escala los valores ASA y DIN están reunidos; por ejemplo, ISO 100/21°significa que la película tiene una sensibilidad de 100 ASA, equivalente a 21° DIN. Por sensibilidad se entiende la aptitud de la película para reaccionar frente a la acción de la luz. Cuanto más elevado es el valor numérico de la sensibilidad, mayor es esa aptitud, es decir, que la película reacciona más deprisa cuando es alcanzada por los rayos luminosos enviados por el objetivo. Por eso se habla también de películas lentas y rápidas. En la escala ISO el primer valor indicado es el que se suele tomar en consideración, porque los aparatos modernos suelen tener la escala de los exposímetros marcada con dichos valores (ex ASA); es más, para abreviar, se suele decir 100 ISO, 200 ISO, etc., desechando el segundo valor. Cuando se dobla el valor en la escala (siempre refiriéndonos al primer número) eso corresponde al doble de sensibilidad. Por lo tanto, una película de 200 ISO es el doble de sensible que una de 100 ISO, una película de 400 ISO es el doble de sensible que una de 200 ISO, cuatro veces más que una de 100 ISO y ocho veces más que una de 50 ISO.

Durante los últimos años la técnica de fabricación de emulsiones sensibles ha obtenido éxitos muy importantes, que han dado como resultado la fabricación de películas de alta sensibilidad y muy buena calidad, permitiendo unas sensibilidades que hace no muchos años serían impensables. Hoy disponemos de películas de 1600 ISO, incluso de 3200 ISO y más aún. Algunas de ellas requieren un «tiraje» en el transcurso del tratamiento, pero cualquier laboratorio bueno puede hacerlo sin problemas. Sin embargo, las películas ultrasensibles sólo se deberían usar en caso de verdadera necesidad, porque su rendimiento, aunque aceptable, sigue siendo notablemente inferior, sobre todo en color, al de las películas de sensibilidad media o baja (100 ISO, 50 ISO o 25 ISO). El rendimiento de los colores y contrastes de estas últimas es más fiel y brillante, con imágenes carentes de «grano» que pueden soportar grandes aumentos y la proyección en pantallas, en el caso de las diapositivas. De todos modos, el rendimiento de la sensibilidad de las películas de sensibilidad media-alta (200 y 400 ISO) también es muy bueno.

Así pues, la sensibilidad se tiene que elegir de acuerdo con el uso que se va a hacer de la película. Por ejemplo, para fotografiar en interiores con poca luz y sin flash, o en exteriores con teleobjetivos de cierta potencia y sin trípode, el uso de una película de alta sensibilidad muchas veces no sólo es aconsejable, sino indispensable.