Cámaras compactas

También en este sector se han hecho enormes progresos durante los últimos años. Una compacta 24 x 36 es ideal como segunda cámara y puede dar muchas satisfacciones, sobre todo porque debido a sus reducidas dimensiones y a su peso mínimo se puede llevar encima cómodamente para tenerla a mano en muchas ocasiones. Resulta muy práctico meterse en el bolsillo uno de estos aparatos (los hay realmente minúsculos) para poder fotografiar en situaciones imprevistas, desde una espléndida puesta de sol tras una tormenta hasta el encuentro con un personaje pintoresco. Siempre es mejor cargar con una engorrosa cámara réflex, que desde luego no se lleva siempre encima, mientras que la cámara compacta puede ser una fiel compañera de nuestras andanzas.

Las compactas no nos hacen perder tiempo, siempre están a punto para el disparo, casi todas tienen motor (no hay que pasar la película con la palanca), y evidentemente, como ocurre hoy con casi todas las cámaras, tienen exposición automática y suelen estar dotadas también de enfoque automático (autofoco); además, muchas llevan flash incorporado, que se dispara automáticamente cuando hay poca luz o el sujeto tiene que ser aclarado (contraluz). Las mejores disponen de excelentes sistemas ópticos. Además, mientras que hasta hace poco para disponer de varias focales hacía falta una réflex, hoy esto es posible con muchos modelos compactos. Hay compactas bifocales (gran angular y teleobjetivo moderados) y otras con objetivo zoom, es decir, con posibilidad de elegir dentro de ciertos límites cualquier focal intermedia, según las necesidades del encuadre. El visor no es réflex, lo que significa que al fotografiar de cerca puede haber un inconveniente llamado «error de paralaje», que consiste en que el encuadre del visor no coincide con el del objetivo debido a la diferencia entre las posiciones de ambos.

Muchos modelos llevan en el visor unas marcas de referencia para corregir ese error. En las mejores compactas bifocales y zoom hay un ajuste automático del campo encuadrado con arreglo a la distancia focal.

De todos modos, a pesar de las ventajas de la automatización, ésta no debería ir en detrimento de lo que realmente hace que la compacta sea tan práctica: su peso y tamaño reducidos. Por lo tanto, es mejor renunciar a ciertos automatismos en pro de la pequeñez del aparato y la calidad de sus sistemas ópticos.