Cámaras réflex

Hay muchísimas cámaras en el mercado con formato 24 x 36. Desde que la electrónica se introdujo con fuerza en el campo del diseño y fabricación de cámaras fotográficas, los fabricantes no paran de presentar nuevos modelos con innovaciones unas veces interesantes y otras de pura fachada, con fines de competencia comercial.

Una primera distinción (dejando a un lado la electrónica) se hace entre cámaras réflex y normales, porque esta diferencia es fundamental.

Las cámaras réflex se llaman así por el tipo de visor que poseen, mediante el cual se puede observar la imagen tal como es encuadrada a través del objetivo. Estas cámaras llevan en el interior del cuerpo un espejito con una inclinación de 45° que recoge la imagen procedente del objetivo y la refleja hacia un pentaprisma. Éste, mediante una serie de desviaciones de los rayos luminosos, la envía al visor. Así la imagen observada es casi exactamente igual a la que el objetivo. Si decimos «casi “es porque hay una ligera pérdida en los bordes (que sólo el borde es inexistente en aparatos muy caros y perfectos), que supone un 5 o un 10%de la imagen realmente encuadrada.

En cualquier caso, el visor réflex supone una gran ventaja en la fase preparatoria de la fotografía, porque permite controlar mejor la imagen. Por ejemplo, si se usa un filtro polarizador, se puede observar su efecto en el visor. No existe ningún problema con los objetivos intercambiables, sea cual sea su distancia focal. También en el caso de fotomicrografías, con uso de lentes adicionales o interposición de un fuelle o tubos de extensión entre el cuerpo y el objetivo, lo que se ve en el visor corresponde a lo que realmente está captando el objetivo.

Así pues, las ventajas de las réflex en relación con las otras cámaras son evidentes, si se quiere tener la posibilidad de hacer todo tipo de fotografías.

Cuando se mira por el visor el diafragma está abierto al máximo, para que haya buena luminosidad.   En el momento del disparo de la fotografía el espejo se levanta, el diafragma se cierra hasta el valor al que se ha ajustado, salta él. obturador y se vuelve a la situación del principio.

En algunos casos, sin embargo, puede resultar útil controlar la profundidad de campo en el visor la hablaremos de esto más adelante), pero eso sólo es posible en las cámaras que tienen un dispositivo a propósito, que son cada vez menos frecuentes. Cuando dicho dispositivo existe, basta con mover una palanca para poder ajustar la profundidad de campo en el momento del cierre efectivo del diafragma. Pero se produce una reducción de la luminosidad en el visor, tanto mayor cuanto más cerrado esté el diafragma, por lo que el ajuste no siempre es fácil de realizar.