Este aparato ha tenido mucho éxito y difusión por el buen nivel de calidad alcanzado, aunque por el momento no supere a los objetivos con distancia focal fija en cuanto a definición y rendimiento cromático. Un zoom permite variar la distancia focal gracias al movimiento de un aro que desplaza un grupo óptico interno y sirve también para enfocar, o mediante un sistema de dos aros, uno para cada una de las funciones. La ventaja de estos objetivos no es sólo que incluye varias distancias focales en una sola pieza, sino también que las puede variar sin solución de continuidad. Así permite, dentro de los límites de las dos distancias focales extremas, elegir el ángulo de campo más adecuado para hacer encuadres esenciales y definitivos. Hay zoom con distintos tipos de recorridos focales, más o menos extensos, y algunos se pueden regular para hacer fotomacrografías.
Objetivos macro Permiten enfocar desde cerca, con relaciones de reproducción del orden de 1:2 o 1:1. Si son de buena calidad la imagen resultante es muy precisa. Se han diseñado expresamente para la fotomacrografía y rinden al máximo con este tipo de tomas, aunque también se pueden usar con excelentes resultados para tomas a distancias normales.
Objetivos descentrables Su uso es más que nada especializado, y permiten controlar la perspectiva mediante correcciones realizadas descentrando el objetivo con respecto a su eje. Son muy importantes en la fotografía profesional de arquitectura, porque eliminan la convergencia de las líneas hacia arriba que se produce en imágenes de edificios tomadas desde una posición baja. Con ellos se puede colocar la cámara con el plano focal paralelo a la fachada del edificio, para mantener el paralelismo de las líneas verticales
Los multiplicadores de focal
Son accesorios ópticos que se colocan entre el objetivo y el cuerpo, y sirven para doblar la distancia focal de los objetivos (eso los más frecuentes, otros la multiplican por 1,4, 1,5 o 3). De esta forma se consiguen nuevas focales con un notable ahorro de dinero. Un 50 mm, cuando se añade un duplicador de focal, tiene el ángulo de un objetivo de 100 mm, muy útil para retratos, mientras que un 200 mm se convierte en un 400 mm, apropiado, por ejemplo, para la caza foto-gráfica. Con ellos no cambia la distancia mínima de enfoque del objetivo, cuando el objetivo de distancia focal equivalente al conjunto multiplicador-objetivo suele tener una distancia mínima de enfoque mayor. Además, en el caso de los llamados multiplicadores macro se puede aumentar la distancia focal (moviendo un aro que actúa sobre un sistema helicoidal) hasta conseguir una relación de reproducción 1:1 con el objetivo estándar.

Los principales automatismos de toma se mantienen con muchos de los modelos económicos. Esto reviste especial importancia para la lectura exposimétrica a través del objetivo (sistema TTL), que corrige automáticamente la pérdida de luminosidad debida al multiplicador, por lo que no tendremos que preocuparnos de este detalle al ajustar la exposición. La pérdida de luminosidad es uno de los inconvenientes que contrarrestan las ven-tajas antes señaladas, y corresponde a un número de diafragmas más o menos igual al factor de multiplicación; así pues, con un duplicador de focal se pierden dos diafragmas.
Otro inconveniente es una ligera pérdida de definición y contraste, que puede convertirse en ventaja cuando se hacen retratos, en los que se busca a veces la suavidad de la imagen.
Los multiplicadores de focal no son adecuados para acoplarlos a grandes angulares, pero funcionan bien con objetivos normales y teleobjetivos de hasta 200-300 mm de distancia focal, siempre que tengan buena luminosidad (no son recomendables entonces los multiplicadores de más de 2X). Los teleobjetivos de distancia focal mayor son menos luminosos, y con ellos un multiplicador dificultaría mucho la toma, ya que además con los multiplicadores no conviene usar las aberturas máximas de los objetivos (cerrar por lo menos 2 pasos) para limitar la pérdida cualitativa.
