Este accesorio era indispensable para hacer fotografías con poca luz hasta la aparición de las películas de alta sensibilidad, que en muchas ocasiones lo hacen innecesario. Siempre es preferible mantener la luz ambiental, sin recurrir a una iluminación forzada. De todos modos, el flash sigue siendo un accesorio de enorme utilidad por varias razones: el gran y el mediocre rendimiento de las películas de muy alta sensibilidad (que, por otro lado, no siempre se pueden cargar cuando hacen falta), los tiempos demasiado largos o los diafragmas demasiado abiertos, inadecuados para varios tipos de tomas, y la imposibilidad de fotografiar también con películas ultrarrápidas debido a la iluminación ambiental demasiado escasa o inexistente.
No hay que olvidar, además, que el destello del flash puede ser «creativo» debido a su marcada dirección, y que durante un brevísimo instante puede detener movimientos muy rápidos, pues con los flashes modernos se alcanzan velocidades del orden de 1/50.000 de s. La velocidad del destello depende de la potencia del flash y de la distancia de toma. El número guía, indicado con las siglas GN, indica la potencia del flash. Cuando el uso es manual sirve para calcular el diafragma con arreglo a la distancia, según la sencilla fórmula GN/distancia en número.
El tiempo de sincronización, en cambio, es el que está previsto e indicado en la cámara, pero la duración de la exposición depende de la duración del destello. Esto significa que, cuando se usa flash, existe luz ambiental suficiente y se fotografían sujetos en movimiento, la imagen proporcionada por la exposición con flash puede ir acompañada de una imagen «fantasma», como resultado de la exposición con luz ambiental que corresponde al tiempo ajustado.
Con los obturadores de cortina el tiempo tiene que ser rigurosamente el de sincronización, o más lento si se buscan efectos especiales, o si se considera necesario cuando se recurre al flash para aclarar sombras. Nunca tiene que ser más rápido, porque la exposición del fotograma sería incompleta. Con un flash moderno no hace falta calcular el diafragma mediante el número guía (como no sea para usarlo en manual), ya que posee un dispositivo automático que simplifica mucho su empleo. Más adelante hablaremos de los tipos de automatismos; otras características importantes de un flash son la potencia y la posibilidad de orientar el reflector.

Conviene que la potencia sea bastante elevada, para que se puedan hacer tomas desde cierta distancia. No hay que olvidar que la disminución de la luz al aumentar la distancia sigue la llamada ley del inverso del cuadrado, es decir, se reduce a la cuarta parte cada vez que se dobla la distancia de la fuente emisora. Con los objetivos grandes angulares el ángulo de iluminación del flash puede resultar demasiado estrecho, sin que llegue a abarcar toda la escena encuadrada. El flash suele tener unos adaptadores en el reflector para evitar este inconveniente.
Es más difícil encontrar modelos en los que se pueda reducir el ángulo de iluminación para evitar que se disperse la luz, concentrándose en un haz más estrecho, cuando se usan teleobjetivos. Pero en este último caso el flash tiene que estar perfectamente colocado, pues de lo contrario el ángulo de toma no acabaría de coincidir con el ángulo de iluminación.
Muchas de las cámaras compactas y algunas réflex tienen incorporado un flash con distintos automatismos, como la adaptación automática a la distancia focal usada.
