El movimiento, en fotografía, se puede representar de varias maneras. Una de ellas es «pararlo» recurriendo a tiempos de exposición suficientemente rápidos.
Objetivo de distancia focal apropiada al tipo de sujeto y a la distancia de toma.
Hay que tener en cuenta que con los teleobjetivos (los más usados para estas fotos) el ángulo de campo se estrecha, y por lo tanto es más difícil obtener imágenes nítidas y fijas. Con un tele de 400 mm, por ejemplo, la imagen aparece más «movida» que con uno normal de 50mm, porque aparece amplificada en el fotograma, ya que está aumentada ocho veces (400:50 = 8). Al seleccionar el tiempo conviene prever la rapidez del movimiento en relación con el desplazamiento de la imagen del sujeto en el plano focal.
Enfoque en el sujeto, siguiendo atentamente las posibles variaciones de la distancia hasta el momento del disparo.
Realización técnica Seguir al sujeto encuadrando correctamente en el visor; disparar captando el instante más significativo del movimiento, sujetando con firmeza la cámara y apretando suavemente el pulsador de disparo, para evitar que aquélla se mueva. Es recomendable una película de alta sensibilidad.
Observaciones Esta técnica se puede emplear cuando el estado de movimiento del sujeto sea inequívoco y la imagen lo exprese con claridad; no tendría sentido paralizar un sujeto en movimiento para que apareciera estático.
De todos modos, tampoco es necesario que el movimiento esté en su fase más rápida, es más, dan muy buen resultado las tomas realizadas cuando el movimiento llega a una especie de pausa, como en el momento culminante de un salto, cuando el atleta parece suspendido en el aire.
