Luz procedente de la ventana

La luz que entra por la ventana es una iluminación muy apropiada para retratos, si se sabe aprovechar.

Pero las situaciones pueden variar si los rayos del sol llegan directamente al sujeto, aparecen los mismos problemas que con una toma al aire libre en las mismas circunstancias.

Lo mejor es que la ventana esté orientada al norte, de modo que la luz del sol penetre de forma indirecta creando una bella luminosidad difusa; pero en este caso la iluminación también puede tener distintas características, de acuerdo con la altura y el tamaño de la ventana levitar la luz que llega desde abajo y a veces no se detecta enseguida). 

La mejor situación es cuando la luz tiene un ángulo de incidencia de 45 grados. Esta luz suave es muy apropiada para retratos femeninos y de niños. Pero en este caso, sobre todo si la luz es irradiada por un cielo azul, conviene corregir el tono frío con un filtro skylight. Es importante evitar el reflejo de suelos brillantes, porque en un retrato la iluminación desde abajo, aunque sea secundaria, produce efectos desagradables.

La distancia focal depende de la distancia del punto de toma y del tipo de plano. En los primeros y primerísimos planos se obtiene una buena perspectiva si no se baja de 85 mm.

Exposición Para las zonas más importantes de la composición. Por lo general, se trata de la cara o parte de ella.

Enfoque en los ojos.

Realización técnica Se puede optar por la iluminación lateral (foto superior), o por una de aproximadamente 3/4 (foto inferior), que suele ser la mejor, o bien por otros tipos de iluminación, como la frontal o el contraluz. Como en todo retrato, también hay que tener en cuenta la posición del sujeto respecto al eje de la toma. Y recordar que si las paredes de la habitación no son neutras puede haber tonos dominantes, sobre todo en las partes sombreadas de la cara. 

El contraste entre las partes iluminadas y las sombreadas de la cara también depende de la distancia y la claridad de esas paredes, es decir, de su capacidad para reflejar la luz. En el caso de que el contraste parezca demasiado fuerte (una relación superior a 3:1), recurrir a una pantalla reflectante blanca (cartón, polietileno expandido, tela, etc.) colocada de forma que dirija uniformemente la luz reflejada hacia el sujeto.