Algunas advertencias para las fotos en color

Empléese la misma marca de película durante un tiempo suficientemente largo para llegar a familiarizarse con sus peculiaridades. De esta forma se sacará el máximo provecho del material que se emplee. En las fotografías en color hay, naturalmente, muchos colores, como en una colcha de retazos. No es necesario que en la fotografía figuren todos; basta con que se combinen adecuadamente unas pocas y acertadas manchas de color: amarillo y azul, por ejemplo, o verde y encarnado. Los primeros planos ayudan automáticamente a limitar el encuadre a una o dos amplias superficies, cada una de un solo color.

Al elegir el sujeto para la fotografía en color debe tenerse en cuenta un importante hecho psicológico. La mayoría de las personas ven en la fotografía muchos más colores de los que son capaces de percibir cuando miran a su alrededor. En la vida diaria casi todos —a excepción de los pintores— nos contentamos con una percepción superficial de los colores que nos rodean; en cambio, cuando contemplamos una fotografía en color descubrimos matices secundarios, reflejos, sombras coloreadas y detalles similares. En consecuencia, hasta una imagen que reproduzca exactamente los colores naturales puede parecernos demasiado abigarrada. Aunque es probable que lleguemos a familiarizarnos con la riqueza cromática que ofrece la fotografía, conviene evitar sujetos recargados de color o con sombras excesivamente teñidas o con reflejos intensos.

El azul intenso del cielo en verano necesita tratarse con cuidado. En realidad, es encantador, pero si no tiene nubes nos exponemos a que parezca demasiado chillón. Si en el primer término hay objetos de color obscuro el peligro es menor, a causa de que la exposición se hará por estos últimos. Esto significa que el cielo resultará con algo de sobreexposición, con lo que será algo más pálido y dará un efecto mejor. El verde es un color endemoniado. Si resulta demasiado de distorsión es mucho más crítico para el verde que para la oferta de colores: el encarnado o el naranja, por ejemplo, 1. aun para azul. En caso de reflejos, el fotógrafo debe recordar que una sombra tarde en una cara dará un efecto sumamente raro, lo mismo sucede con los reflejos en fotografía carnadas, como los producidos por el fuego o un vestido rojo. Canto si los objetos que los producen están incluidos, como si no lo están. Las primeras vistas producen mal efecto, pero si nos habituamos a mi prenderemos de la fotografía es real. Las sombras, a causa del reflejo del cielo, son azules. Los retratos son una de las facetas más interesantes, pero peligrosas de la fotografía en colores. Deben evitarse las sombras fuertes debajo de la barbilla, la nariz y los ojos, por medio de una iluminación regulada cuidadosamente, lo que será fácil en el caso de la luz artificial usando tres lámparas y algunos reflectores. Si la fotografía es sólo de busto, bastan dos lámparas, y aun puede que una sola sea suficiente. Asegúrese de que los reflectores son incoloros, y no ponga nada de color encima de las lámparas para intentar producir efectos suavizadores de la iluminación.

A pesar de que la luz sea frontal, o sea procedente de detrás de la cámara, debe tenerse como regla el emplear un parasol para el objetivo a fin de evitar la luz procedente de los lados, los reflejos de las paredes blancas, del agua y demás. También protege al objetivo de los rayos perturbadores de un cielo azul sin nubes y de los intensos reflejos del suelo. El resultado será que los colores saldrán reproducidos con mayor nitidez. Las normas para tomar en color los castillos de fuegos artificiales y tempestades con relámpagos son las mismas que para la fotografía en blanco y negro. El cuadrante del obturador está puesto a T, obturador abierto y diafragma en 2.8 y 3.5 con enfoque al infinito. El obturador se cierra cuando el fotógrafo juzga que en la película se han impresionado ya bastantes combinaciones de luz. Para las fotografías de noche de anuncios luminosos, etc., se usará película para luz artificial. El viejo truco de usar una lámpara eléctrica ordinaria para iluminar las sombras de un sujeto que esté cerca de la ventana no da resultado con la película de color si se usa la adecuada para quedaría de un tono encarnado. Y, por otra parte, si se emplea la de la imagen no coincidirán con la realidad dejarla mucho tiempo sin revelar; de lo contrario hay la posibilidad, cuando se ha empezado una película de color es mejor terminarla pronto, y una vez acabada debe mandarse a revelar. En los casos en que las películas en color no hayan sido devueltas por el laboratorio ya cortadas y montadas, no es necesario decir que deben cortarse por fotografías inmediatamente, incluso antes de examinarlas. Cada fotografía se montará entre dos placas de vidrio bordeadas de papel negro. Sólo en esta forma estarán en disposición de ser manejadas y examinadas. Es la única manera de prevenirlas del polvo, la suciedad, marcas de dedos, rayas, etc. Las fotografías en color no deben exponerse mucho tiempo a la luz solar, que acabaría debilitando su colorido.