Si no se dispone de un exposímetro multizonal o spot y en el encuadre hay niveles de luminosidad muy dispares, la exposición se tiene que corregir cuando se considere que los datos proporcionados por el exposímetro no son de fiar. Una típica situación difícil es cuando el sujeto se encuentra a contraluz. En este caso su luminosidad es claramente inferior a la del fondo. No se puede buscar una exposición intermedia, porque tanto el sujeto como el fondo quedarían mal, de modo que hay que decidirse por un tipo de imagen. El fondo, por ejemplo, una bella puesta de sol, puede ser lo más interesante, y entonces se dirige el exposímetro precisamente hacia el fondo y el sujeto queda como una silueta Oscura, ya se trate de un árbol, el perfil de una guapa muchacha o un desnudo. En cambio, cuando lo que interesa es el primer plano, la exposición se tendrá que medir sobre él, acercándonos al sujeto para que la luminosidad del fondo quede excluida de la lectura. Un caso frecuente de lo que se acaba de decir es el retrato femenino a contra-luz, en el que el juego de los rayos del sol iluminando por detrás el cabello agitado por el viento puede crear efectos muy agradables. Para hacer fotografías midiendo de cerca la luminosidad del sujeto hay que trabajar con exposición manual, o utilizar el disparador de bloqueo de la memoria exposimétrica si lo tiene la cámara. Cuando ésta es sólo automática hay que evitar la lectura de cerca, recurriendo al mando para contraluz, que aumenta la exposición (por lo general en dos diafragmas), sin que se tenga la seguridad de que el resultado sea el mejor. Fuerte diferencia de luminosidad entre sujeto y fondo Otro problema exposimétrico es la toma de sujetos claros sobre fondo oscuro y al revés. Con los exposímetros más frecuentes se pueden obtener resultados imperfectos, sobre todo cuanto más descentrado esté el sujeto y mayor sea la proporción de fondo en el encuadre. También en estos casos conviene modificar los datos proporcionados por el exposímetro, para obtener una exposición correcta.
Por ejemplo -y es un caso límite-, imaginemos que fotografiamos a una mujer vestida de blanco y con la tez muy clara en posición des-centrada, con un gran fondo negro: por fuerza quedará sobreexpuesta si no se interviene para reducir convenientemente la exposición, debido a la influencia de la escasísima luminosidad de la gran mancha negra que entra en el en-cuadre. Lo mismo que en el contraluz, la solución está en hacer una lectura de cerca, siempre que sea posible. Pero este problema también se puede resolver midiendo la luz incidente.
Sujetos muy claros o muy oscuros Otra situación en la que los exposímetros no son del todo fiables es cuando se fotografían sujetos muy claros o muy oscuros, independientemente del fondo. En efecto, los exposímetros están ajustados suponiendo que la luminosidad media corresponde a una superficie que refleja el 18% de la luz que recibe. Existe una especie de cartulina (Kodak Neutral Test Card) que se puede encontrar en los comercios de artículos fotográficos, cuya superficie gris refleja exactamente el citado 18%.

Supongamos que colocamos la cartulina en el centro de una escena en la que hay objetos de distinta luminosidad, y que hacemos una lectura expo simétrica de cerca, sobre la misma. La cartulina nos da una exposición de 1/100 de segundo con diafragma f/8. Si se hace la fotografía manteniendo esta exposición, el resultado refleja fielmente las distintas tonalidades y será óptimo para las intermedias.
-Supongamos ahora que, en las mismas condiciones de luz, hacemos la medición sobre una cartulina blanca y después sobre una negra situadas en el mismo sitio que la anterior. La exposición que indicarán al exposímetro ya no será 1/100 de segundo con diafragma f/S, sino evidentemente muy inferior en el caso de la cartulina blanca (90% de capacidad reflectante) y bastante superior en el caso de la cartulina negra. Eso significa que en la fotografía la cartulina blanca no aparecerá con un blanco puro, sino grisáceo, y la negra también tenderá al gris. En el primer caso el blanco estará subexpuesto, y en el segundo el negro estará sobreexpuesto.
Hay que tener en cuenta este hecho cuando se fotografían sujetos muy claros o muy oscuros que ocupen gran parte del fotograma. Por ejemplo, un primer plano de la cara de una persona de piel negra tenderá a resultar sobreexpuesto, y una extensión nevada saldrá subexpuesta. En semejantes situaciones hay que pensar en cambiar la exposición, pero sin olvidar que en ciertos casos es necesario dar más claridad a partes oscuras que tienen una importancia especial para la composición, o al revés, una mayor saturación de tonos de color a las partes claras.
Como alternativa al uso de un exposímetro de luz incidente, la lectura exposimétrica sobre la cartulina gris medio, colocada en las mismas condiciones de iluminación en que se encuentra el sujeto, es un buen test para comparar los resultados con los que se persiguen.
