Curva de sensibilidad y comportamiento de la placa fotográfica

Uno de los elementos fundamentales para entender el funcionamiento de la placa fotográfica es su curva característica, también conocida como curva de respuesta fotográfica. Esta curva se construye en un sistema de ejes cartesianos, donde las abscisas representan los logaritmos de la cantidad de luz recibida, y las ordenadas, las densidades ópticas (DO) resultantes en la emulsión.

Esta curva revela con precisión cómo reacciona la placa ante distintas intensidades de exposición. Comienza con un tramo prácticamente horizontal, que se extiende hasta el llamado umbral: el punto en el que una cantidad mínima de luz comienza a producir un depósito perceptible de plata metálica. Antes de este umbral, no hay imagen visible.

A continuación, la curva entra en un tramo de ascenso débil, correspondiente al período de subexposición, en el que los oscurecimientos (enrojecimientos) son apenas proporcionales a la cantidad de luz recibida. Luego sigue el tramo medio, que corresponde a una exposición normal: aquí, el oscurecimiento crece de forma proporcional al logaritmo de la cantidad de luz, ofreciendo el mayor rango dinámico y fidelidad tonal.

Posteriormente, se alcanzan los tramos de sobreexposición y, finalmente, el de solarización o inversión, en donde el ennegrecimiento comienza a disminuir, generando una reducción en el contraste de la imagen. Es en este punto donde el exceso de luz altera la respuesta de la emulsión, causando efectos no lineales y, a veces, impredecibles.

También hay que considerar el tiempo de revelado, que influye directamente en el grado de ennegrecimiento de la placa. A mayor tiempo, mayor densidad óptica, aunque esto no siempre se traduce en mejor calidad de imagen.

En la práctica, establecer valores absolutos de sensibilidad para una placa resulta sumamente complejo. Las diferencias entre tipos de emulsión, condiciones de revelado, temperatura y tiempo de exposición hacen que cada situación deba calibrarse cuidadosamente. A pesar de ello, la placa sigue siendo un instrumento de enorme valor en la fotografía científica, por su precisión, estabilidad y capacidad de revelar lo invisible.