El cuarto oscuro no es indispensable

Los peritos, personas versadas en todos los aspectos de cualquier rama de la fotografía, escriben de cuando en cuando tratados en lo. Que se describe todo el atuendo que consideran necesario para practicar en casa las operaciones de revelar negativos y obtención de positivos. En primer lugar, prescriben un cuarto oscuro, equipado si es posible con instalación de calefacción y agua corriente. Dan luego una larga lista de aparatos y un pavoroso catálogo de productos químicos. El caso es que todo esto descorazona en gran manera al principiante. Se inquieta de veras, porque, sintiendo un formidable respeto por cuanto se dice en los libros, se imagina que todos estos lujos, muy deseables, por cierto, son requisitos indispensables. Así es que tomando lápiz y papel empieza a sacar cuentas, y llega a un coste total que da miedo.

Por fortuna se demuestra fácilmente la posibilidad de prescindir del cuarto oscuro. ¿A ver quién encuentra sitio para cuar.to oscuro en un pisito de los de ahora?  y de todos los conforts modernos, y cómo pueden reducirse a un mínimo los aparatos y productos químicos. Además, puesto que al principio sólo hemos de procurar equiparnos para el positivado, resultará todavía menor el número de cosas que debemos comprar, y será modesta la suma correspondiente. Los demás elementos que necesitaremos más adelante para las ampliaciones y para revelar y fijar películas y placas, podrán adquirirse gradualmente. Entonces todos los lujos irán viniendo poco a poco; porque, si bien no son de absoluta necesidad, han de ayudar mucho a la comodidad y precisión de nuestros trabajos.

Primeramente, los positivos. Los elementos necesarios

Necesitará usted una prensa de positivar para poner el negativo y el papel sensible, tres cubetas y un vaso graduado (probeta). para medir hasta 100 centímetros cúbicos. Éstos son los aparatos esenciales. La prensa habrá de ser, naturalmente, de tamaño ajustado al de la película; pero en cuanto a las cubetas, es preferible que sean de soberbias dimensiones si fuera necesario. Habrán de ser de capacidad suficiente para que quepa en ellas el papel de tamaño postal (9 x 14 cm), o todavía mejor si sirven para el tamaño de media placa (13×18 cm), puesto que los precios no aumentan la proporción del tamaño de la cubeta. Por lo que respecta a los productos químicos, requerirá usted un revelador para papel, en polvo o líquido, con instrucciones para usarlo, y una caja de hiposulfito para fijar. ;:Y esto es todo! Tratándose de revelar copias, podrá usted fácilmente pasar sin cuarto oscuro. En efecto, la mayor parte de los aficionados deben ganarse la vida durante el día, y han de esperar la noche para poder dedicarse a sus manipulaciones fotográficas. Escogerá usted un rincón de la habitación lo más alejado posible de la luz: y como el papel de copia no es de clavada sensibilidad, no sufrirá gran daño si algún vislumbre de luz procedente del otro extremo de la habitación halla manera de llegar hasta la mesa donde usted opera. Le aconsejamos que tenga preparados dos trozos de cartón para cubrir la cubeta del revelador y la del fijador, y que haga las manipulaciones bajo la protección de la sombra que usted mismo proyecta. De esta forma no necesitará instalar ninguna luz amarilla especial para estos trabajos. Sin embargo, si se procura una bombilla amarilla apropiada, podrá disponer de mucha más luz sobre las cubetas.

Todo listo

Ante todo, cubra con un periódico la mesa-laboratorio, para salvarla de las manchas que podrían producirse al verterse algo de revelador o de hiposulfito, y ponga luego sus tres cubetas una al lado de otra. En la primera de éstas tendrá usted 100 centímetros cúbicos de la solución de revelador preparada de acuerdo con las instrucciones que lleva el frasco. La segunda cubeta se llena casi totalmente con agua limpia. La tercera contendrá la solución de fijador, no muy escasa tampoco. Y ahora podrá usted empezar. Huelga decir que para hacer las manipulaciones no llevará puesto su mejor traje. Los productos químicos dejan manchas de muy mal resultado.

Copias en la prensa

Tome la caja de papel sensible, y poniéndola bajo la sombra que usted hace, ábrala, saque una hoja de lo que todavía se conoce con el nombre anticuado de papel «luz de gas», envuelva cuidadosamente el resto del paquete y ciérrelo de nuevo en la caja, donde estará al abrigo de cualquier acción imprevista de la luz. Ya habrá usted puesto el negativo en la prensa, de modo que la cara mate quede hacia arriba. Entonces colocará el papel sobre la cara del negativo que lleva emulsión (mate); y cómo empezará usted usando papel brillante, casi no habrá peligro de que lo ponga al revés. Naturalmente, la cara brillante, que es la sensible. Debe quedar en contacto con la emulsión de la película. Después de comprobar si la película y el papel han quedado correctamente superpuestos, cerrará usted la prensa, la cubrirá con una de las hojas de cartón y la llevará así hacia la luz. Retirando el cartón expondrá la prensa a la luz durante 10 segundos cronometrados en su reloj. Durante todo este rato, la prensa habrá de estar a la misma distancia de la luz. Si prefiere ir contando los segundos, «setenta y uno, setenta y dos, setenta y tres», etc., no se preocupe por el error de un segun.do más o menos, pues influirá muy poco en el resultado.