El laboratorio fotográfico astronómico – Parte 1

Corresponde puntualizar que los negativos astronómicos deben ser revelados, copiados y ampliados por el mismo aficionado, pues por su carácter científico y la paciente labor que exige recabarlos, no pueden estar expuestos a malograrse por falta de prolijidad en su tratamiento o por no seguirse las normas adecuadas en las varias operaciones. Para ello, se necesita disponer de un laboratorio.

El criterio práctico que predomina en todo lo moderno ha traído aparejado un cambio en el régimen de vida, que ha alcanzado también a la vivienda. Ya no son muchas las personas o familias que viven en casas amplias, sin escasez de ambientes; pero aun en las casas reducidas no es difícil encontrar una pequeña pieza, un altillo, un subsuelo o un simple rincón donde se pueda instalar un laboratorio fotográfico que, sin ser muy amplio, reúna por lo menos los requisitos adecuados.

En los tratados y revistas especializadas en fotografía abundan los consejos y las indicaciones, a menudo muy aceptables y prácticas, para que el aficionado pueda resolver el problema del laboratorio, aun cuando viva en un departamento donde el espacio no abunde. En tales casos, el cuarto de baño es el ambiente que mejor se utiliza, por las conexiones de agua y ciertos artefactos aprovechables como la pileta y la misma bañera.

Cuando se prefiera utilizar otro cuarto y sea necesario reducirlo a los mínimos términos, un pequeño armario con mesa abatible se presta para guardar todo el material fotográfico. Su puerta, una vez bajada, sirve también de mesa de trabajo. Indudablemente, con un poco de ingenio, el problema puede ser resuelto de la manera que más responda a las posibilidades y comodidades de que disponga el aficionado. Lo esencial es que no falten la decisión, el entusiasmo y la buena voluntad.

El laboratorio ideal debe contar con ciertas características de amplitud, comodidad y ventilación. Si el laboratorio carece de ventilación, la permanencia prolongada del operador en un ambiente cerrado, a oscuras o iluminado por luz inactínica durante operaciones que requieren bastante tiempo, resulta muy molesta y puede originar apresuramientos perjudiciales. Además, las exhalaciones de productos químicos y ácidos empleados en la preparación de los baños pueden perjudicar los papeles sensibles, las placas, y también los implementos metálicos (balanzas, cronógrafos, pinzas, etc.) que se acostumbra guardar en el mismo ambiente.