Foto retratos

Como primera providencia, deseche usted el temor de acercarse demasiado al individuo que retrata. Una fotografía con buena parte de paisaje y una figura situada medio por normal, la distancia más apropiada para retratar viene a ser de 1,15 metros, con lo que se evitan deformaciones y se produce una imagen a buen tamaño. Pero si la cámara permite cambiar el objetivo y ponerle uno de distancia focal larga, se ganará la ventaja de poder sacar el retrato a distancia doble de la arriba señalada. Tenga usted presente, además, que su visor de suficiente exactitud para encuadrar en las fotos los objetos situados a mediana distancia, o a gran distancia abarca mayor campo que él realmente comprendido en el negativo. Procure, por lo tanto, que quedé bastante margen entre el cuadro que quiere usted incluir en la foto y los bordes del visor. El fondo merece especial consideración, porque cuanto menos atraiga la atención, mejor será; escójalo usted estrictamente neutro si puede ser, y a tal efecto hará excelente oficio una pared lisa de color uniforme, o el cielo. Lo más importante para lograr «naturalidad, en el retrato es la táctica desplegada por el operador. No pida usted al modelo que se sonría, pues únicamente conseguirá ponerle en guardia, y esto es precisamente lo que no debe ocurrir cuando nos proponemos obtener un buen retrato. Para evitar que el a pacientes vaya pensando en que está a punto de ser fotografiado, dele alguna oportunidad de disparar.

Interiores

Para las fotos en interiores podrá servirnos cualquier cámara normal con película rápida (muy sensible), a condición de que haya luz suficiente y operemos cerca de una ventana. Si bien todo lo que se ha dicho con referencia a los retratos al aire libre es también prácticamente aplicable a los que se hagan dentro de una habitación, hay que tener en cuenta que, si la luz entra por una sola ventana, arrojará sombras intensas, y que, si se quiere obtener un negativo regularmente equilibrado, habrá necesidad de aclararlas. A tal propósito lo mejor será recurrir a un reflector, que podrá ser, como ya dijimos, una hoja grande de papel o cartón, o cualquier otra superficie blanca, como una sábana, una funda de almohada, etc. Para que la exposición pueda ser razonablemente corta, aun en caso de no ser rápida la óptica, hay dos recursos: hacer poner el modelo a uno de los lados de la ventana, con un reflector que aclare las sombras, y apuntar la máquina desde el otro lado de la ventana, o bien colocar el retratado frente a la ventana, prescindiendo en este caso del reflector. La cámara puede situarse entonces apuntando desde la ventana, o desde un lado de ésta. Si se dispone de dos ventanas en una misma pared. Puede ponerse el modelo entre las dos, de modo que quede iluminado a la vez de cara y por la espalda, y situar la cámara paralela a la pared común a las dos ventanas, o bien apuntando en dirección ligeramente desviada de esta línea hacia dentro del local. Habrá que usar un reflector, a los efectos antes indicados. Si las ventanas están en paredes que forman ángulo, se colocará el modelo en el rincón entre ellas y mirando al interior de la habitación. El reflector se dispone, en tal caso, frente al rincón, y la cámara se sitúa entre una de las ventanas y el reflector. 

Luz artificial

Podremos utilizar como fondo una pared de color uniforme, un trozo de tela, clara u obscura, bien tensa, o simplemente el hueco de una puerta abierta dando a una habitación a obscuras. El modelo se pondrá a un metro de distancia del fondo. Y el tiempo de exposición sobre todo en caso de haber dos lámparas. Colocando éstas a 1.50 metros del retratado, aproximadamente, y usando película pancromática, con apertura f 6.3, bastará una exposición de 1/25 de segundo. Sintiéndose el operador en una silla, y operando la cámara en el respaldo, no se necesitará trípode. Si se dispone de una lámpara, habrá que utilizar un reflector que envié luz a las partes en sombra. La posición será la misma que para anteriores con luz de día, pues la lámpara contribuye a la ventana. Cuando se emplean dos lámparas, una de ellas actúa como foco del principal, y la otra, puesta a mayor distancia del modelo hará las sombras. Variando las posiciones de las lámparas, pueden producir efectos diversos. Es cuestión, por lo tanto, de ir probando hasta conseguir una acertada posición relativa de las lámparas, el modelo y la cámara. Para estos retratos dentro de una habitación, se emplea película pancromática rápida que permite tiempos de exposición cortos. Sin embargo, si se dispone de luz abundante y objetivo de gran abertura, será preferible usar película pancromática más lenta, de reducida sensibilidad para el color rojo, que traducirá más fielmente los colores, con mayor fina de grano. Operando con luz de día no se requiere filtro; pero con luz artificial, y especialmente al tratarse de película pancromática rápida, podrá usarse un filtro azul claro, que rebajará la sensibilidad para el rojo, y dará tono oscuro a los labios que de otro modo aparecerían excesivamente pálidos y aclarará el color de los ojos cuando éstos sean azules.