Fotogenia estática y dinámica

Descripción

La fotografía muestra un ejemplo de una toma de un sujeto sorprendido. Algunas personas posan bien, pero otras, cuando se ven frente al objetivo, adoptan gestos poco naturales o afectados, y casi siempre salen mal; por último, hay quienes son siempre fotogénicos.

A veces, cuando un fotógrafo famoso debe retratar a actores o actrices que en el cine o el teatro saben dar lo mejor de sí mismos, encuentra grandes dificultades y tiene que realizar decenas o incluso cientos de tomas para lograr un buen retrato en el estudio. Por eso, antes de hacer un retrato, conviene que el sujeto se sienta a gusto, o al menos intuir en qué situación puede resultar más fotogénico, para decidir si es mejor que pose o esperar los momentos en que se exprese con mayor naturalidad y muestre una expresión adecuada.

Objetivo 

En el caso de los retratos en primer o primerísimo plano, para evitar las deformaciones de perspectiva siempre es aconsejable usar una distancia focal no inferior a 85 mm. Si sólo se dispone de 50 mm, usar un duplicador de focal.

Exposición 

Preferiblemente con lectura de cerca, o sobre una cartulina gris medio con reflexión del 18%.

Enfoque 

En los ojos, pero evitando desenfocar otras partes del sujeto. En cambio, conviene desenfocar el fondo, si no es uniforme.

Realización técnica 

En el caso de retratos con luz artificial de tungsteno hay que usar trípode y disparador de cable, con la película adecuada. Al aire libre, o con luz suficiente, se puede sostener la cámara en la mano, pero sin olvidar esta pequeña regla, empírica pero útil: el denominador de la fracción que señala el tiempo de exposición no tiene que ser inferior a la distancia focal del objetivo (por ejemplo, con una focal de 135 mm y sin trípode no hay que emplear un tiempo de 1/25 de segundo, sino de 1/250), con el fin de que la imagen no salga movida. También es preferible que las películas sean de grano fino, evitando si es posible las de alta velocidad.