La suposición de que si se opera a la luz de un sol tropical ningún tiempo de exposición puede resultar demasiado corto, es equivocada. Tanto la razón como la experiencia enseñan que podremos fijarnos en el exposímetro fotoeléctrico, lo mismo que en las tablas de exposición, siempre que estén adaptados a las latitudes en cuestión. En los países tropicales, la luz engaña cuando se trata de escenas en la calle o de temas arquitectónicos. Aunque la intensa claridad de las partes iluminadas por el Sol pueda inducirnos a dar una exposición muy corta, será un error hacerlo así, porque en estos climas hemos de seguir ateniéndonos, como en los otros, al principio que nos dice: hágase la exposición teniendo en debida consideración lo que pidan las sombras. En países de sol brillante estas sombras son muy intensas; y la mejor regla será la de adoptar una exposición media entre el valor indicado para las sombras y el señalado para las partes iluminadas por el Sol. Por lo que se refiere al material, no hay gran dificultad. Únicamente en los climas húmedos se hará preciso el empaquetado especial «tropical» para las películas. Hay que tener, no obstante, la precaución de guardar todas las películas, tanto las gastadas como las no impresionadas todavía, en una caja de hojalata que pueda cerrarse herméticamente, pudiendo servir a este fin una caja de galletas precintada con esparadrapo. Las películas que no hayan sido expuestas se conservarán perfectamente, pero las que ya se expusieron han de revelarse lo antes posible, porque la imagen latente que en ellas existe tiende a debilitarse. En las condiciones más desfavorables, esto puede ocurrir en un plazo de pocos días, pero en muchos casos las películas expuestas se mantienen en cosa de un mes sin inconveniente. Si el propio fotógrafo quiere revelar las películas que impresionó, no ha de hallar dificultad, a condición de que los baños, revelador y fijador, y el agua de lavado. Pueden enfriarse a una misma temperatura. Pero será preferible trabajar con la elevada temperatura reinante, en lugar de exponerse a hallar apreciables variaciones de temperatura entre un baño y el siguiente. Debe usarse un revelador «tropical», y a este efecto resulta muy útil el Kodak D. K. 15, en polvo. Después del revelado habrá de darse un corto aclarado en agua, e inmergir el negativo, durante tres minutos, en un baño «tropical “endurecedor (Kodak S. B. 4). A continuación, se fijará el negativo, durante diez minutos por lo menos, en un baño fijador curtiente (Kodak F. 5) y se lavará seguidamente, durante 10 a 15 minutos, en agua corriente (o se le darán tres años sucesivos de 5 minutos cada uno, cambiando cada vea el agua). Para secar, se frotan ambas caras del negativo con un tampón de algodón en rama húmedo, y se acaba de secar en una corriente de aire natural, o en la producida por un ventilador-con la protección de un mosquitero-, si esto es necesario.
Luz de luna
A la luz de la Luna pueden tomarse fotos al igual que se toman con luz solar; pero, por ser mucho más débil la luz disponible, ha de prolongarse considerablemente el tiempo de exposición. Tanto es así, que para lograr fotos bien expuestas a la luz de la Luna es preciso dar una exposición cien mil veces mayor que la necesaria en caso de tomar la misma foto a la luz del Sol. Esto significa que para lograr un efecto verdadero de Luna con un paisaje brillantemente iluminado por este astro, sin primer término obscuro, se exigirá probablemente una explosión de diez minutos, con f 5.6. Hágase de modo que la propia Luna no esté incluida en la fotografía, porque su movimiento la haría salir deformada. Si se quiere, pueden obtenerse efectos de luna falsos, en fotos tomadas a la luz del Sol con tiempo de exposición muy reducido; en tal caso, habrá de procederse de manera vean las luces de más intensidad, y sea negro el resto. Para crear efectos «convincentes» se operará a la hora de ponerse el Sol y con nubes en el cielo; y hasta puede hacerse entrar el propio Sol en la composición, a fin de que parezca ser la Luna.
Marinas
Eligiendo en la playa un punto de vista bajo para la cámara, se dará grandiosidad a las olas, o podrán obtenerse interesantes composiciones de bodegón, con algas en primer término, destacándose sobre un fondo de cielo y mar. Desde un punto de vista alto la cresta de un acantilado, por ejemplo, podrá usted captar una extensión de litoral a contraluz, o el mar resplandeciente, etc. Inclinando la cámara hacia abajo, conseguirá una vívida impresión del festoneado que dibuja el reflujo sobre la arena. Pero no se haga usted la ilusión de poder captar el barco que se divisa en el horizonte, pues en la foto aparecería pequeño como la punta de un alfiler. Operando a la luz del Sol, con película de 29° Sch., abertura f11, y dando una exposición de 1/100 de segundo, se lograrán buenas instantáneas de los objetos móviles. Para fotografías de cerca, aplique usted la tabla de enfocar. Con la aplicación de un filtro amarillo claro se ayudará a traducir bien el colorido; y si el filtro es anaranjado, dará lugar a efectos de nubes impresionantes y proporcionará visibilidad a la lejanía. Es indispensable poner parasol al objetivo, como protección contra el resplandor y los reflejos, tanto con iluminación de frente como en operaciones a contraluz, con lo que la foto será más brillante, y hasta se mejorará el detalle en las sombras. Extreme usted todas las precauciones para evitar que entre arena en la cámara, porque suele deslizarse en los obturadores, fuelles y otras partes vitales del aparato. Tenga usted siempre cerrada la ventanilla de control de la película, y no la abra si no es poniéndola a la sombra de su propio cuerpo. El cambio del carrete de película gastado hágalo en lugar bien alejado de la arena y en el sitio más oscuro que pueda hallar.
