Los objetivos astigmáticos están corregidos de las aberraciones ya citadas —como la esférica, la cromática y la coma— y además del astigmatismo. Este último es una aberración óptica por la cual un punto luminoso fuera del eje óptico se proyecta en el plano focal no como un punto, sino bajo la forma de dos pequeñas líneas rectas perpendiculares entre sí.
En los objetivos apocromáticos, utilizados especialmente en la tricromía y en la fotografía en colores, se ha llevado al máximo la corrección de la aberración cromática. Estos objetivos ofrecen puntos estelares sumamente nítidos y, por este motivo, también se utilizan —como veremos oportunamente— cuando al objetivo se le adapta un prisma para obtener espectros de extensos grupos o familias de estrellas simultáneamente.
Existe, además, un tipo antiguo de objetivo, calculado y construido originariamente por Petzval para retratos —de allí su nombre de “portrait lens”— en el año 1841, que resulta muy interesante cuando se lo aplica a la fotografía astronómica de aficionados. El tipo Petzval, posteriormente modificado por las casas Dallmeyer, Cooke, Ross, Hermagis, Voigtländer y otras (ver Fig. 7 y 8), fue ampliamente usado en otros tiempos por fotógrafos, debido a que se trata de un objetivo muy luminoso; efectivamente, algunos de ellos trabajan hasta con aberturas de f:3.

Con el tiempo, y al construirse los objetivos astigmáticos modernos y generalizarse la ampliación, estos lentes fueron quedando en desuso. Por eso, es relativamente fácil encontrar en el comercio ejemplares antiguos ofrecidos a bajo precio, especialmente los fabricados por Voigtländer, Ross y Dallmeyer.
Estos objetivos presentan residuos de distorsión y astigmatismo y tienen muy poca profundidad de foco; por ello, no generan imágenes estelares puntiformes en toda la superficie de la placa, sino únicamente en el centro, dentro de una zona cuyo diámetro varía entre 6 y 8 centímetros, según su luminosidad y características particulares. Sin embargo, resultan muy interesantes por sus grandes aberturas efectivas y relativas, encontrándo ejemplares con diámetros de 10 y 12 centímetros y aberturas relativas entre 1:3 y 1:6.

Una nota de interés, respecto al empleo de estos objetivos tipo “portrait” o tipo Petzval, es la posibilidad de diafragmarlos ligeramente. La armadura de estos objetivos presenta, entre los dos grupos de lentes (anterior y posterior), una rendija lateral para la inserción de un diafragma. La experiencia demuestra que diafragmar moderadamente estos objetivos no disminuye su alcance estelar (aunque sí el nebular), y mejora considerablemente la calidad de las imágenes.
Un diafragma cuya abertura sea aproximadamente igual a 4/5 del diámetro del objetivo puede producir, en general, un efecto notablemente ventajoso. No obstante, siempre convendrá realizar ensayos con diafragmas de distintas aberturas, a fin de determinar cuál es el más apropiado según las características particulares del objetivo y el uso que se le quiera dar.
No debe esperarse, sin embargo, que los objetivos muy luminosos —como los f:4,5 o f:3,5— cubran correctamente una placa de 9 x 12 cm con imágenes estelares puntiformes en toda su superficie. Bajo este aspecto, son preferibles los objetivos más lentos, como los f:7,7 y f:6,8, como el excelente objetivo Tessar, por ejemplo, que ofrecen mejores resultados en cuanto a cobertura y calidad de imagen en fotografía astronómica.
