LÁMPARAS RELÁMPAGO
Con las lámparas relámpago se puede prescindir completamente de la luz diurna. Ya no se depende del Sol, ni de una ventana para las fotos de interiores. Uno lleva consigo un sol particular, con el cual puede iluminar sus fotografías en cualquier momento y lugar.
La lámpara relámpago parece una bombilla eléctrica pequeña, pero ilumina tan sólo una fracción de segundo: un tiempo de un relámpago. Y se toman las fotografías con este fogonazo.
Cada bombilla sirve sólo una vez. La lámpara relámpago va montada en un estuche que contiene una batería, y la corriente de la misma es la que se usa para disparar la lámpara. Detrás de ésta va un reflector mediante el cual se dirige toda luz hacia el sujeto. La luz que produce es tan intensa, que se puede utilizar una abertura entre media y pequeña de diafragma.
Otro tipo de lámpara relámpago es la electrónica, que produce pasa por un tubo lleno de gas. La energía procede de un acumulador o batería, si bien existen igual modelos que funcionan tomando la corriente de la línea del alumbrado. La lámpara relámpago electrónica suele ser mayor y más pesada que la bombilla relámpago, y su coste inicial es considerablemente mayor. En cambio, cada unidad de éstas, permite realizar de 10 000 a 25 000 fogonazos. La luz que produce es semejante a la de una bombilla relámpago. El destello es brevísimo (de 1/700 a 1/2000 de segundo), de modo que puede captar el movimiento más rápido.

La mayoría de obturadores fotográficos modernos están sincronizados con el flash o lámpara relámpago o pueden sincronizarse lo cual significa que van equipados con unos contactos a los cuales puede enchufar la lámpara relámpago, mediante un cordón eléctrico que une la lámpara y se enchufa al casquillo que lleva el obturador. Al disparar el obturador, se cierra automáticamente un circuito eléctrico en el momento en que el obturador está abierto totalmente, y en este instante se dispara el relámpago. Con esta sincronización interna, deben emplearse velocidades de obturador de 1/30 (o 1/25) de segundo, a fin de tenerla seguridad de que la plena iluminación coincidirá con la total abertura del obturador. La razón de ello está en que la gran mayoría de lámparas relámpago tardan unos 20 milisegundos (1/50 de segundo) en alcanzar el punto de intensidad lumínica máxima. Si se emplea una mayor velocidad de obturador, éste se habría cerrado antes de que se produjera la intensidad máxima del fogonazo. El relámpago electrónico no tiene esta demora en su encendido, y puede utilizarse con cualquier velocidad de obturador.
