Luz continua

Donde se disponga de corriente eléctrica, podrán hacerse fotografías de interiores a la luz del alumbrado artificial. La luz eléctrica que ilumina débil para la operación fotográfica, y requiere, en consecuencia, una prolongada exposición. En evitación de tal inconveniente se usan lámparas especiales, que van montadas ya en un reflector a propósito, cuyo oficio es el de concentrar toda la intensidad lumínica en un potente haz que puede dirigirse sobre el objeto que ha de fotografiarse.

Las lámparas de este tipo no dan luz tan brillante como las bombillas relámpago. Tienen, en cambio, la ventaja de poder ensayarse de antemano para ver el efecto. Pero hay que resistir a la tentación de acercar excesivamente la luz a la cara del retratado, porque resultaría una iluminación desagradablemente cruda. El foco luminoso debe situarse a un metro y medio, por lo menos del modelo, y no demasiado al lado de la cámara. De no proceder así, se producirían densas sombras sobre el campo visual. En todos los casos es sumamente recomendable el empleo de una pantalla para reflejar luz sobre las partes oscuras del objeto. Es indispensable la película pancromática por razón de que la luz eléctrica es especialmente rica en rayos rojos y amarillos.El procedimiento a seguir difiere del aplicado para las fotos con luz relámpago. Se empieza por encender la lámpara-reflector, manteniendo en funcionamiento la iluminación ordinaria de la habitación. Se abre entonces el obturador durante el tiempo necesario, y se vuelve a cerrar. Por último, se apaga la lámpara-reflector.