Luz y atmósfera

A la hora de buscar buenas soluciones estéticas es esencial «entender» la luz en el aspecto cualitativo y saber aprovecharla de forma creativa como medio para dar belleza a las imágenes fotográficas. A menudo el tipo de luz es lo que da significado a una fotografía, lo que constituye su estructura, su característica más destacada. A veces la luz puede casi desfigurar la realidad y ser un elemento extraordinariamente creativo, no sólo por su función plástica en el juego de luces y sombras, sino también por la atmósfera creada.

La luz cambia con las horas del día, las condiciones meteorológicas y las estaciones. En las fotografías de la sección dedicada al paisaje podemos ver varios ejemplos de estos cambios. El ojo humano se adapta mucho mejor que la película fotográfica a la temperatura cromática de la luz y a los contrastes de luminosidad. Hay que tener esto en cuenta cuando se hacen fotografías en color, y tratar de valorar desde el punto de vista de la composición el peso que tendrán en la imagen esos contrastes, para colocar las luces, las sombras y los colores en la composición con un criterio expresivo y estético. Si la fuente de luz está a espaldas del fotógrafo, la iluminación es frontal y aplana la imagen, al no haber juego de luces y sombras. Por lo general, no es una iluminación que ayude a la creación fotográfica. Puede dar buen resultado con sujetos adecuados, cuyas formas queden bien definidas gracias a los tonos de color. La iluminación desde arriba tampoco favorece mucho. 

En el suelo, las sombras son duras, cortas y toscas. Es una iluminación inadecuada para los retratos debido a las sombras desagradables que se forman en la cara. Generalmente hay que evitarla, aunque a veces se puede usar con determinados sujetos, cuando se busquen precisamente los resultados que puede dar, por ejemplo, para resaltar la textura de superficies verticales. La luz que llega de lado «modela “la imagen con claroscuros. La plasticidad de las formas y el dibujo de las superficies se ponen en evidencia. Si es muy lateral y baja, forma sombras largas y profundas, a menudo hinchadas.

Para los retratos al aire libre se puede aprovechar la suavidad que tiene la luz cuando el cielo está brumoso o ligeramente cubierto. Aunque ya lo mencionamos a propósito de la exposición, vamos a volver brevemente sobre el tema del contraluz, un tipo de iluminación difícil, pero que tan buenos resultados suele dar. 

Salvo que se trate de fuentes luminosas débiles (por ejemplo, el sol al atardecer, cuando ya está muy bajo y muy velado) hay que evitar que los rayos luminosos inciden directamente en el objetivo, colocando un parasol o procurando ocultar la fuente luminosa detrás del sujeto o de algún elemento incluido en el encuadre (un árbol, unas ramas con hojas, una chimenea, un puente, una vela, etc.). 

Los reflejos a contraluz en el agua o en superficies húmedas (por ejemplo, una carretera después de la lluvia), los objetos transparentes iluminados por detrás, como las hojas de los árboles en otoño, el juego de la luz por detrás de los cabellos, el sol que se vislumbra detrás de unos nubarrones de tormenta, o en medio de la niebla, brindan la posibilidad de crear imágenes con una atmósfera especial y efectos de luz fascinantes. 

En caso de que haya luz artificial

preparada a propósito por el fotógrafo, las posibles combinaciones son muy variadas. En los estudios fotográficos bien equipados se puede conseguir cualquier tipo de iluminación, dura o suave, utilizando fuentes luminosas de varias clases. Los retratos femeninos requieren una luz suave que atenúe las sombras y los posibles defectos de la piel. Para ello son muy apropiadas las pantallas de iluminación de luz difusa procedente de una superficie amplia.

En las fichas siguientes se ven ejemplos de iluminación en el retrato, y se ilustra la importancia del punto de toma de acuerdo con la fisonomía de la modelo. No es difícil improvisar un estudio fotográfico en casa. Basta con disponer de dos lámparas con bombillas para fotografía, una principal y otra para aclarar, y si acaso una tercera dirigida hacia el fondo para eliminar las sombras antiestéticas proyectadas en él por el sujeto cuando lo tiene demasiado cerca, o también para dar reflejos a los cabellos. Para suavizar la iluminación, en vez de dirigirla de lleno sobre el sujeto, podemos desviarla hacia «paraguas» reflectantes blancos o plateados, que la difunden.