Niños
Los temas de niños son los más agradecidos, si acertamos a captarlos tal cual son, con toda su naturalidad en ignorancia de la presencia de la cámara. Hay que sacar la foto cuando vayan haciendo lo que quieren, y no se debe nunca pedirles que se queden quietos, ni que miren a la cámara, ni ataviarse expresamente para el retrato. La táctica mejor será la de preparar la cámara sin ser vistos, ajustándose para lograr una zona de enfoque apropiado. Hecho esto, esperaremos hasta tener la seguridad de que la cámara no llama la atención, y dispararemos presto. Si, por procurar una amplia zona de buen detalle, es obligada una actuación relativamente lenta del obturador y se teme que a causa de un movimiento brusco del modelo puedan salir algo borrosos los contornos, no hay que apurarse indebidamente, ya que esto, en lugar de ser un defecto, más bien podrá dar vida a la foto. La cámara no debe nunca apuntarse mirando a los niños desde arriba; téngase horizontal, a la altura desde un punto bajo, poniendo la cámara a la altura de las reciclaje de película, filtro y técnica general, es aplicable al tema: de niños todo lo que diremos más adelante en cuanto a retratos al aire libre o con luz artificial.
Grupos
Si bien la técnica de la fotografía de grupos no difiere de la aplicada en los retratos, la cuestión artística es un problema digno de estudio si se quiere evitar que la foto de conjunto tenga la consabida y pobre presentación de un «once» de fútbol. Algún pretexto habrá para que podamos reunir a varios individuos en un jardín, sea alrededor del servicio de café o por un motivo deportivo. De no haber ninguna circunstancia favorable, agruparlos usted con tacto, disimuladamente, sin que se interrumpan las conversaciones, y procurando que no miren a la cámara: engañarlos en cuanto al momento de hacer la exposición, llegando hasta fingir que ya se tomó la foto, y tómela cuando crean que ya vuelven a estar libres. En evitación de que, por ser numeroso el grupo, quede cortada la parte superior, fotografía desde un punto de vista elevado, subiéndose sobre una silla, una mesa, o situándose en una ventana del primer piso, por ejemplo, pero no a demasiada altura, a fin de no empequeñecer excesivamente las figuras.

Interiores
Si opera usted con cámara corriente, habrá de contentarse con vistas parciales, reducidas. Pero si la posee de objetivo intercambiable, podrá usted montar el de menor distancia focal que tenga disponible y conseguirá así ensanchar todo lo posible el ángulo visual. Para fotografías en interiores es de primera necesidad un trípode firme, dada la probabilidad de que el tiempo de exposición haya de ser largo unos cuantos segundos, por lo regular-. Cuando únicamente interesa la obtención de un mero testimonio gráfico de cómo es el local, pondremos la cámara en el centro; más si se busca un efecto escénico de mayor expansión, se situará el aparato cerca de un rincón, o en el rincón mismo. En edificios públicos, iglesias, etc., donde no sea factible acomodar a voluntad la iluminación, podrá, a veces, aprovecharse la luz solar que entre por los ventanales y lograr a su favor composiciones de artística impresión, aun corriendo el riesgo de que se produzcan efectos de «manchados». No obstante, si la luz que llega del exterior es suave y difusa, nos ofrecerá mayor seguridad, por acusar más claramente los detalles sin dar lugar a demasiadas sombras intensas.

Debe evitarse la luz cruda del mediodía. Con objeto de conseguir buen detalle dentro de una zona lo más extensa posible, será indispensable reducir mucho la abertura: f16, o todavía menor. En caso de poder arreglar la iluminación según convenga, como, por ejemplo, dentro de casa. Habrá manera de combinar la luz del día con la artificial, utilizan.do esta última para las sombras más oscuras, o podrá operarse con luz artificial exclusivamente. Hay un procedimiento sencillo para lograr una iluminación uniforme y sin sombras con una sola lámpara: consiste en coger ésta con la mano, y moverla en lento vaivén, describiendo grandes arcos de circunferencia a uno y otro lado de la cámara. Dirigiendo la luz hacia la parte del local que se quiere fotografiar. Y con cuidado de que los rayos lumínicos no entren directamente en el objetivo.
