Sensibilidad cromática y conservación de placas fotográficas científicas

Las placas fotográficas fabricadas con fines estrictamente científicos presentan una sensibilidad cromática distinta y están diseñadas para responder a requerimientos específicos de la investigación astronómica o espectrográfica. Generalmente, se producen en pequeña escala y no se comercializan de manera habitual. Para obtenerlas, es necesario solicitarlas directamente a los fabricantes especializados.

En lo que respecta al uso de placas fotográficas en general, resulta útil señalar algunas recomendaciones prácticas.

La sensibilidad de las placas disminuye con el tiempo, por lo que deben evitarse períodos prolongados de almacenamiento. Al adquirirlas, es conveniente asegurarse de que se trata de placas recientes. Las emulsiones envejecidas pueden identificarse fácilmente durante el revelado, ya que tienden a presentar un oscurecimiento anormal o irregular.

Las condiciones ambientales también influyen en la sensibilidad de la emulsión. El frío incrementa su sensibilidad, mientras que la humedad la reduce de forma considerable. En algunos casos, dejar reposar durante algunos días una placa ya expuesta puede mejorar el contraste, lo cual se ha verificado experimentalmente. Sin embargo, este procedimiento no es recomendable en trabajos de fotometría o en estudios sobre variaciones de brillo en estrellas variables, donde se requiere uniformidad de método y revelado inmediato tras cada exposición.

La luz de las estrellas más brillantes puede atravesar la capa fotosensible de la emulsión, reflejarse en la cara posterior del vidrio y producir una aureola o halo alrededor de la imagen. Para evitar este efecto, especialmente en campos densos en estrellas brillantes, es aconsejable emplear placas antihalo, cuyo dorso está recubierto con un barniz absorbente que se disuelve en el revelador sin interferir con el proceso químico.

Durante el revelado, es común que aparezcan manchas, puntos o trazos que no se corresponden con la exposición realizada. Se trata de defectos propios de la emulsión. Estas imperfecciones pueden adoptar la forma de pequeños cometas —habitualmente cerca de los bordes— o presentarse como rayas diminutas o puntos dispersos, y deben ser consideradas al analizar los resultados.