En el blanco y negro
En la fotografía en blanco y negro el uso de filtros de colores en el objetivo sirve para modificar, aclarándolos u oscureciéndolos, los tonos de gris que corresponden a los colores reales. Un filtro de color aclara su mismo color y oscurece su color complementario. Esto puede resultar muy útil para evitar que colores distintos aparezcan con tonalidades de gris similares, cuando se quiere que haya un mayor contraste entre ellos. Por ejemplo, un filtro amarillo de intensidad media oscurece el azul del cielo, destacando las nubes.
El empleo de estos filtros implica siempre una disminución de luminosidad, por lo que hay que corregir la exposición con arreglo al factor filtro.
Los exposímetros TTL de las réflex tienen en cuenta esa disminución de luminosidad, pero la exactitud de la exposición depende de que su sensibilidad a los colores sea más o menos uniforme. Cuando el exposímetro no realiza su lectura a través del objetivo, hay que multiplicar siempre la exposición por el factor indicado en la montura del filtro.
Polarizador
Tiene utilidad tanto para la fotografía en blanco y negro como, sobre todo, para la fotografía en color. Es capaz de eliminar o reducir reflejos indeseables producidos por superficies más o menos brillantes (siempre que no sean metálicas) bajo ciertos ángulos de luz y de toma. También la luz de estos reflejos se polariza de forma natural bajo ciertos ángulos, lo mismo que la luz solar reflejada por las partículas de la atmósfera (si el cielo no está nublado).
El filtro polarizador detiene o reduce notablemente la luz ya polarizada. En el caso del cielo, la reducción es máxima cuando el sol forma un ángulo de 90° con la dirección de la toma (considerando que el fotógrafo se encuentra en el vértice de un ángulo formado por dos rectas, una de las cuales le une al sujeto y la otra al sol).

La eliminación o reducción de los reflejos es indispensable si hay que hacer la fotografía con ciertas condiciones de luz a través de un cristal, pero se trata de una situación poco frecuente. La principal utilidad del polarizador es suprimir los reflejos que desvirtúan en parte los colores. Con él obtenemos colores más vivos y un mejor contraste. El cielo, cuando se fotografía en color, aparece más oscuro y las nubes destacan mejor.
Con la eliminación total o parcial de los reflejos, las superficies de agua parecen más transparentes, mientras que las flores, las hojas y otras superficies muestran sus colores tal como son. Con una ligera subexposición (1/2 diafragma) los colores de las diapositivas quedan todavía más saturados.
Para que la reducción de los reflejos sea máxima hay que orientar el filtro polarizador. Por eso su montura permite girarlo. Con los aparatos réflex el efecto se puede observar directamente en el visor, y además no hay que tener en cuenta el factor filtro, pues el exposímetro TTL capta la disminución de luminosidad y proporciona una lectura corregida.
Es importante señalar que este tipo de filtro, si es de buena calidad, es gris neutro, es decir, devuelve la intensidad apropiada a los colores, pero no los altera lo más mínimo.
Con los demás tipos de cámara no sólo hay que multiplicar la exposición por el factor filtro, sino observar el efecto mirando antes por el filtro para después montarlo en el objetivo sin cambiar su orientación.
