Fotografía en color con luz artificial

La luz artificial tiene la ventaja sobre la luz del día de poderse usar en cada estación y a cada cambio de tiempo; la luz artificial proporciona condiciones constantes. En tal caso, remítase la foto en mejores condiciones. En ésta son menores. Las fotografías a la luz artificial requieren una emulsión fabricada especialmente para la reproducción de los colores de esta clase de iluminación.

Las lámparas ordinarias de iluminación casera, por su poca potencia lumínica, necesitan exposiciones muy largas en fotografía en color y dan unas imágenes de tonos parduscos y, algunas veces, de un color rojizo. Las lámparas especiales para fotografía son más convenientes. Cuando se usan en combinación con las emulsiones especiales para luz artificial, dan una buena reproducción de los colores.

Sirven para la luz artificial las tres reglas que hemos dado antes para la luz natural: emplear iluminación frontal, dar la exposición correcta y hacer las fotografías del mayor tamaño posible. Cuando se usa solamente un foco luminoso, la iluminación plana y sin sombras, que es conveniente para la fotografía en color, se consigue disponiendo el relámpago cerca de la cámara. Si se usan dos lámparas (que es la disposición que da mejores resultados), se dispondrán una a cada lado de la cámara y a distancias iguales del sujeto, de manera que su iluminación sea lo más uniforme posible.

El tiempo de exposición depende en primer lugar de la potencia del foco luminoso. Las instrucciones que acompañan a las películas de color dan indicaciones exactas que pueden considerarse buenas.

Fotografía en color con relámpago

Las fotografías en colores con lámpara relámpago se hacen con la misma facilidad que las monocromas, pero se necesitan bombillas especiales. Si en su cámara tiene usted película para luz natural, termine en /97, tal como PF 25/97; o bien lámparas Mazda o G. E. C. que terminen con la letra B, por ejemplo, 22 B. Para la película destinada a luz artificial, úsense lámparas relámpago claras con el filtro que recomiende el fabricante. Esto se refiere tan sólo a la película invertible que da transparencias; los materiales negativos para color no necesitan filtro. Existen algunas películas invertibles que ya están equilibradas para la lámpara relámpago (por ejemplo, Ilford Color F y Kodachrome F), y que tampoco necesitan filtro; para hacer fotografías con estas películas, deberá operarse abriendo dos grados más el diafragma. Si se opera con relámpago electrónico, empléese película para luz natural o diurna, y para obtener tonalidades algo más cálidas úsese un filtro de neblina colocado sobre el objetivo.

Contemplando la fotografía

Con la película invertible se obtiene de cada fotografía solamente una copia, o mejor dicho, el original. Además, es una transparencia, una diapositiva de proyección. De esta transparencia se pueden obtener copias sobre papel, pero está destinada básicamente a ser mirada mediante luz transmitida.

En cambio, se pueden producir transparencias a partir de negativos en color, para proyección o para ser vistos a contraluz. Hay toda una serie de dispositivos para contemplar cómodamente las fotografías en color, puesto que, si se exceptúan las películas de tamaño grande, el tamaño más corriente de 24×36 mm da una imagen demasiado pequeña para ser vista sin dificultades. Un aparato sencillo y poco costoso para examinar las películas en color a la luz del día es el formado por un cristal de aumento montado en una armazón en la cual puedan insertarse las fotografías. Si este aparato se levanta sobre un fondo bien iluminado, la fotografía se ve entonces perfectamente. Se suele poner un cristal esmerilado para hacer la luz difusa y uniforme. El mismo sistema puede emplearse para la luz artificial, iluminando el cristal esmerilado con una lámpara eléctrica. Este sistema, con una lámpara bastante potente, si se combina bien la luz, da una iluminación suave que reproduce muy bien los colores.

La calidad del color de la luz con que se miran las transparencias y positivas influye mucho en el aspecto de las fotografías. Por lo tanto, es importante que, para que las comparaciones se hagan bien, se proyecten con la misma luz las transparencias y las positivas. Los colores de éstas no resultaron tan vívidos como los de aquéllas. Indiscutiblemente, el mejor método es el empleo de una linterna de proyección, que dará en la pantalla una imagen con todos los detalles y que podrá ser admirada por varias personas al mismo tiempo.