Los negativos duros presentan unos contrastes violentos entre las partes iluminadas y las sombras. Hay dos clases de negativos duros. Si las sombras son completamente transparentes y falta el detalle en las mismas, es que ha habido poca exposición. Tanto puede ser debida a la poca exposición en sí, como a un diafragma demasiado pequeño. No hay nada que hacer con un negativo de esta clase, salvo tirarlo para evitar la tentación de estropear con el mismo una magnífica hoja de papel con la que se obtendría una positiva malísima.
Exceso de revelado
En cambio, sí hay detalles en las sombras, el efecto es debido a exceso de revelado. En este caso, el negativo duro puede salvarse. Un papel suave en el positivado por contacto o un papel normal en la ampliación darán positivos en los que el contraste violento quedará bastante suavizado. Además, el exceso de densidad puede reducirse muy bien, tratando el negativo con el reductor de Farmer, cuya fórmula damos en la página 227. Y aún existe un tercer procedimiento de tener un negativo menos contrastado, haciendo un contrato directo.
Sobreexposición
El negativo carece de contrastes entre luces y sombras. Si las sombras están veladas y quizá enteramente cubiertas al mismo tiempo, es un caso de sobreexposición. El obturador ha sido grande. Estos negativos no deben darse por perdidos. Deberán ser más largos que los negativos normales para que la luz pueda atravesar demasiado largo y es mejor reducirlos antes con el reductor de Farmer de la página 227. O, al igual que en el caso anterior, puede sacarse un contratiempo.

Consejos y datos útiles . Productos químicos
No hay duda que resulta un pasatiempo agradable el preparar el revelador que se precisa, según una nueva fórmula, al objeto de ensayar un nuevo producto maravilloso. Pierde usted el tiempo. Deje esos experimentos para los técnicos en sus laboratorios, y use solamente las bien probadas fórmulas de la página 226, a menos que prefiera comprar los reveladores preparados por marcas de solvencia. Una advertencia referente a las fórmulas: las sales potásicas pueden, sin inconveniente alguno, ser sustituidas por sales sódicas. Sólo se recomienda aumentar su cantidad en un 10 %. Por ejemplo: para preparar el baño fijador (pág. 227), en lugar de 25 gramos de “metabisulfito de potasio” pueden emplearse 28 gramos de “meta bisulfito de sosa” con el mismo resultado. Aunque no quiera usted dedicarse a la fotografía en gran escala, tendrá cierto número de frascos llenos con soluciones para el revelado de negativos, revelado de copias, solución fijadora y otras. Evite posibles desastres: rotule claramente todas las botellas. Las manchas de revelador en los tejidos de color son casi imposibles de quitar. Y las producidas sobre tejidos blancos son muy difíciles de lavar. El consejo es, por lo tanto, el de trabajar con ropa de uso y así no habrá el problema de quitar las manchas de los trajes nuevos.
Las sales fijadoras, esta substancia del cuarto oscuro si no blanca y ligera, en polvo o cristales, puede ser una verdadera plaga si se manejan con sumo cuidado. Si llega del revelador, se reparan todas las copias. ¿En lugar de hacer juegos de manos para verter de las cubetas a las botellas, por qué no comprar un embudo de cristal? La operación es mucho más fácil. Para quitar los depósitos que se formen en cubetas, botellas, etc. Emplee una solución de ácido clorhídrico al dos por ciento. Los reveladores de marca, en polvo, van dispuestos en dos depósitos separados. Deberán disolverse, también por separado, en una cantidad pequeña de agua, mezclados después y agregando más agua hasta llegar al volumen total indicado. Los reveladores guardados en frascos a medio llenar se echan a perder por el oxígeno del aire contenido en la botella. La manera de que estén siempre llenas es ocupar el espacio vacío con bolas de vidrio echadas dentro de la botella. Es un viejo truco que sólo tiene una dificultad: la escasez de bolas de vidrio. Hay otro sistema que es el siguiente: una vez puesto el revelador en la botella, introducir en la misma una cerilla encendida sujeta al extremo de un alambre y mantenerla por encima del nivel del líquido. Una vez apagada, sacar el alambre y poner el tapón inmediatamente. La combustión de la cerilla habrá consumido la mayor parte del oxígeno que había en el frasco. La cerilla no debe caer en el revelador. No poner las sales fijadoras en un recipiente y echar el agua encima, porque se formarán grumos duros. Poner primero el agua y echar en la misma gradualmente las sales, agitando para facilitar la solución. No intentar reforzar un baño de fijado con la adición de nuevas sales. Tirar la solución agotada y hacer una nueva. En un litro de baño fijador pueden tratarse con seguridad 25 películas de 36 exposiciones de 24×3 mm, o 30 películas de 8 exposiciones de 6.
