La mayoría de las cámaras modernas dan fotos de muy reducidas dimensiones. Hasta en un tamaño como el de un cuarto de placa (8,2 x 10,8 cm), las personas, y otros detalles, salen extremadamente pequeños. Y no digamos nada del de 6×9 cm, que es el mayor tamaño que se suele emplear hoy. De aquí que muchos aficionados quedan asombrados al ver en ampliación una porción de uno de sus propios negativos. Les cuesta creer que aquella fotografía sea obra suya. El resultado es tan de veras superior a la copia directa, que el autor de ésta no reconoce su propia creación. Y desde el instante en que el entusiasmo por las ampliaciones hace presa en el hombre que hasta entonces se daba por bien satisfecho con las copias directas, deja éste que su prensa se enmohece por desuso, y apenas se digna mirar las fotos pequeñas. Para él ha de ser: una ampliación o nada; y le sobra razón, porque en el momento de descubrir las posibilidades de la ampliación, el aficionado siente que se le renueva íntegramente el placer de la fotografía.
Material complementario
El material complementario para hacer ampliaciones no es de excesivo coste. Varias de las cosas que esta operación requiere son las mismas que ya sirvieron para sacar copias por contacto. Las cubetas, por ejemplo, ya tuvimos al principio la previsión de escogerlas para contener ampliamente el tamaño de media placa (13×18 cm). Podrá usarse también ahora la misma probeta. Lo nuevo se reduce casi al aparato ampliador, que aun cuando no es precisamente barato, no es tan costoso como muchos imaginan. Necesitará usted además un medio especial para iluminar su mesa de trabajo, a causa de que el papel para ampliaciones es muy sensible. Y si bien cuando se trataba de papel para copiar por contacto era suficiente proteger la emulsión con la sombra que usted proyectaba, será menester ahora una luz inactínica, roja o verde claro. Es preferible esta última por iluminar con mayor claridad la mesa, y porque a su favor se aprecia mucho más fácilmente la densidad de la ampliación. El procedimiento de menor coste será el de cubrir con un globo de vidrio de color apropiado una lámpara ordinaria. Todavía es más expedito recurrir a las bombillas de vidrio teñido, que pueden buscarse en lugar de las usuales.
Igual que con las copias por contacto
El proceso para obtener ampliaciones es igual al aplicado para las copias por contacto: primero exponer; luego revelar, aclarar, fijar y lavar. Hasta los tiempos son iguales. La exposición del papel será la suficiente para que la imagen aparezca al cabo de 2 minutos de revelado, como máximo; se aclara seguidamente durante 1 minuto, y se deja después 10 minutos en el baño fijador. Finalmente, debe lavarse bien la ampliación y secarla. Este último lavado, por tener que ser más acabado que al tratarse de copias pequeñas, consume mayor cantidad de agua, como es natural.
Hay que enfocar escrupulosamente
Gran parte de lo aprendido en la producción de copias por contacto tiene utilidad para las ampliaciones. Pero en este caso, el acto de hacer la copia ampliada, esto es, la exposición del papel a la luz, requiere especial cuidado. No quiere decir, sin embargo, que haya gran dificultad. Pondrá usted la película en la ampliadora, encenderá la luz, y verá aparecer sobre el tablero del aparato una imagen ampliada de su negativo. Con objeto de afinar los detalles todo lo que sea posible. Pondrá usted una hoja de papel blanco corriente en el mismo lugar donde habrá de colocarse luego el papel sensible. Algunos tipos de ampliadoras están provistos de un dispositivo de enfoque automático, pero en las comunes es necesario ajustar el foco a mano y a ojo. Cuanto mayor distancia haya entre el negativo y el papel, tanto mayor será la imagen. Pero el principiante debe conformarse con ampliaciones moderadas. Es decir, por ejemplo, que si hasta entonces se conformaba con positivas de tamaño Vest Pocket Kodak (4×6,4 cm), podrá darse probablemente por contento con la ampliación hasta el tamaño de cuarto de placa (8,2 x 10,8 cm). Esto representa cuadruplicar casi las dimensiones de las fotos de 24×36 mm dadas por las cámaras miniatura. Ahora bien, no es necesario todos los detalles del negativo original. Es mucho mejor emplear sólo una porción. No solamente por ser la más satisfactoria la que se amplía, sino porque al propio tiempo quedan excluidos de la foto los posibles defectos de que pueda adolecer el negativo. Una vez lograda una imagen nítida en la hoja de papel de ensayo, y cuando se ha decidido la porción que se ampliará, se apaga la lámpara del aparato; y, a la luz roja o verde de la bombilla especial, se sustituye la hoja de papel ordinario por el papel sensible preparado para reproducir la imagen ampliada. Cuando el papel sensible queda afirmado en debida posición sobre el tablero, sea mediante tachuelas o, mejor aún, por medio de sujetadores especiales que se venden expresamente para esto, se enciende de nuevo la luz de la ampliadora.
