La experiencia adquirida

El final (a pesar de que sea corriente ponerlo al principio) a causa de perder si se trata sin tener para ello los conocimientos necesarios. Además, toda la experiencia que el principiante ha adquirido con el revelado y fijado de las copias positivas en papel le servirá de mucho y le capacitará cuando se disponga a tratar sus placas o películas. El orden de las operaciones es el mismo que ha seguido para el positivado y ampliación: revelado, lavado, fijado, hasta el secado final de la copia (en este caso, el negativo).

El revelado individual es anticuado

Hace cosa de una década, los negativos eran revelados de la misma manera que las copias y las ampliaciones; es decir, uno a uno. La placa era examinada durante el revelado, la acción del revelador detenida en el momento crítico, y el revelador en sí, reforzado o diluido según la naturaleza del negativo. Si todo ello era útil o no, ya es otra cosa. Pero en la actualidad, el noventa por ciento de los aficionados emplea películas en rollo, con el resultado de que el tratamiento individual de cada fotografía del carrete es imposible. Por esto se usa el revelado «por tiempo», tanto si se trata de placas como si de películas rígidas o en rollo. No podemos comprobar el progreso del revelado, pero confiamos esta vigilancia al termómetro y al reloj, que nos darán resultados exactos. Cualquier revelador a 18 °C da en un tiempo determinado un resultado que puede ser lavado y fijado. Para ello es esencial que el negativo esté bien expuesto, especialmente cuando las exposiciones se hacen en placas separadas. El revelado «por tiempo» hace superfluo el laboratorio oscuro. Una vez preparadas las cubetas a la luz artificial ordinaria, se apagan las luces y se pone la placa o película cortada dentro de la cubeta de revelado en la más completa oscuridad. Balancear suavemente la cubeta, y una vez transcurrido el tiempo indicado para el revelado, pasar el negativo por agua y colocarlo en el baño fijador. Después de cosa de un minuto, si se tiene la precaución de cubrir la cubeta del fijado con un cartón negro, puede encenderse ya la luz.

Revelado en tanque

Para revelar las películas en rollos es necesario un tanque especial. Hay algunos modelos de estos tanques que pueden cargarse a plena luz, y así todo el proceso, incluyendo revelado, lavado y fijado, puede realizarse a la luz. En otros modelos la película debe cargarse en la oscuridad, operación que realiza perfectamente cualquier persona a la segunda o tercera tentativa. Se coloca la tapa del tanque, y el resto de operaciones se efectúan ya a plena luz, con la película debidamente protegida en el interior del aparato de revelado. Para asegurarse de que el revelador bañará por entero la película y llegará a todos los puntos de la emulsión, el tanque se agita suavemente de tiempo en tiempo durante la operación. Transcurrido el tiempo fijado para el revelado, se vierte el revelador y se llena el tanque de agua. Después de agitar y tal vez renovar alguna vez el agua, se vacía el tanque y se llena con la solución de hiposulfito, que se deja obrar durante quince minutos. Finalmente, se hace pasar a través del aparato una corriente de agua durante media hora, para lavar bien la película y eliminar toda huella del baño fijador. Se saca entonces con todo cuidado la película del tanque y se seca con una gamuza por ambos lados. Finalmente, se cuelga para secar; las pinzas empleadas para tender la ropa pueden usarse para dar a la película algo de peso en su parte inferior y evitar que se arrolle.

Películas de capa fina o única

Las películas con capa de emulsión única y muy delgadas son más delicadas de manipular que las de tipo ordinario. Para empezar, necesitan mucho menos tiempo de permanencia en los distintos baños y, a pesar de que su tiempo de revelado se indica en el embalaje, es bastante difícil conseguir que no queden con exceso de revelado. El resultado es un negativo duro. La gelatina es mucho más susceptible de perjudicarse con arañazos y cosas por el estilo que la película ordinaria; pero, por otra parte, seca en la mitad del tiempo.

El revelador adecuado

No faltan reveladores en el mercado. Pero debe usarse un revelador para negativos; el empleo de un revelador para papeles echaría a perder sus negativos. Si se emplea lo que se llama un «revelador rápido», tal como el metol-hidroquinona, debe ser considerablemente diluido. Los mejores reveladores para este objeto son los conocidos con el nombre de reveladores compensadores, y si se trata de hacer ampliaciones a un tamaño relativamente grande, se emplea entonces un revelador especial de grano fino, que posee la ventaja adicional de ser un revelador compensador. Esta compensación combinada con un revelado suave es especialmente adecuada en el caso de películas en rollo, cuyas exposiciones, de distintos grados de densidad, se hallan mezcladas, habiendo algunas de fuertes contrastes al lado de otras de mucha suavidad, pero que es necesario revelarlas en el mismo baño y con el mismo tiempo. Un revelador compensador se emplea también en el caso de que en una fotografía haya zonas fuertemente iluminadas al lado de otras con sombras profundas. Es el caso de las fotografías a contraluz, interiores hechos sin luz auxiliar, muchas de las fotografías con luz artificial y las tomadas de noche.