Aunque todos basados en el mismo principio, se conoce una gran variedad de aparatos de ampliar, llamados ampliadoras, cualquiera sea su tipo. Diferencias de detalle, no de fondo, hacen que se prefieran unas a otras. Influye también en esta elección, la forma o la modalidad del trabajo que se decida realizar. Tengan o no condensador, utilicen uno u otro sistema de iluminación, sean de colocación horizontal o vertical según la dirección de su eje óptico, estén establecidas para enfoque automático o no, la verdad es que todas las ampliadoras cuentan con elementos básicos únicos, de manera que quien ha analizado uno cualquiera de estos aparatos está en condiciones de comprenderlos a todos.
Esta uniformidad me permitirá, al detallar los elementos fundamentales de que se compone la ampliadora, ir construyendo el aparato básico, cuyo conocimiento capacita, como he dejado dicho, para tener una idea precisa sobre este elemento de trabajo. La ampliadora se compone, básicamente, de una caja de luz, de un condensador, de un porta negativo, de un fuelle, de un objetivo fotográfico, de un cubre objetivo de color rojo o anaranjado y de un tablero o mesa, según los casos, donde se fija el papel sensible.
En las ampliadoras en que se aprovecha como fuente de luz la solar, la caja de luz desaparece, como veremos en el croquis respectivo. Por otra parte, en las ampliadoras en que se utiliza luz difusa el condensador es reemplazado por un vidrio opal. Partiendo de iguales principios, vuelvo a repetir, está construida toda la variedad de ampliadoras que ofrece el comercio, el cual ha agregado al tipo básico perfeccionamientos que facilitan la tarea del operador; pero sin modificar los puntos fundamentales.
Apoyándonos, pues, en esos puntos fundamentales podemos trazar el croquis de la ampliadora base cuyas dimensiones dependen, en cada caso, del tamaño del negativo máximo que se va a utilizar en la misma.
Ampliadora horizontal
Esta ampliadora que llamó básica es la que se conoce con el nombre de horizontal. Con los mismos principios, siempre, podemos trazar el croquis de la ampliadora llamada vertical. Entre una y otra no hay más diferencia como podrá apreciarse, que la colocación del aparato.
En la práctica se prefiere el sistema vertical porque demanda menos espacio para realizar igual trabajo; pero en determinadas ocasiones, particularmente especializados en fotografía industrial, la ampliadora horizontal se vuelve imprescindible, pues no teniendo limitación en la separación del objetivo al tablero donde se proyecta la imagen, puede llegarse a los grandes tamaños que no dan las ampliadoras verticales por tener limitado el movimiento de separación respecto al tablero.
Ampliadora solar
Siempre con los mismos principios está construida la ampliadora solar, llamada así porque utiliza como fuente de luz la del día. Para aprovechar debidamente esta luz, es necesario fijar el sistema a una abertura practicada en el tabique o pared del cuarto obscuro.
Generalmente estas ampliadoras no llevan condensador, pero será siempre ventajoso colocar en su lugar un vidrio opal que asegure al negativo una luz uniforme. Para activar la fuerza de la luz o para aprovecharla mejor cuando construcciones vecinas impiden llegar directamente durante todo el día una luz abundante, es conveniente colocar en el exterior de la abertura un espejo sobre un marco con bisagra que permita ir buscando el ángulo apropiado al mismo para que la luz se proyecte con mayor fuerza sobre el vidrio opal o el condensador, según el caso.
Puede evitarse el uso de este espejo dándole al aparato de ampliar la inclinación que muestra la figura 5, colocación que por estar dirigida hacia el cielo favorece el aprovechamiento de mayor luz durante todas las horas del día.
El cono de ampliar
Otro aparato de ampliar que encontró, en su tiempo, bastante aceptación es el llamado cono, por la forma cónica con que se lo construye. Práctico en su uso, tiene el inconveniente de limitar a uno solo el tamaño de la ampliación que da.
Se compone simplemente de una caja en cuya parte superior se coloca el negativo. En su interior, a una distancia calculada, se encuentra el objetivo fijado a una tablilla y, en su parte inferior, el porta papel. Se explicaba el uso de los conos de ampliar cuando bastaba a las exigencias de los operadores una ampliación de todo el negativo y no de una parte del mismo; pero en la actualidad que se ha hecho de la ampliación un recurso para modificaciones o aprovechamiento de determinadas partes del negativo, el cono no tiene función práctica que llenar.
Sin embargo, la necesidad de entregar copias un poco mayores de los negativos de 24 x 36 milímetros, ha hecho reaparecer el cono o el sistema del mismo, mejor dicho, en los laboratorios que trabajan para aficionados. Estos conos de nuevo tipo permiten al operador imprimir, claro que a un tamaño determinado y de todo el negativo, las ampliaciones como si se tratara del tiraje de copias por contacto.
