De las consideraciones que anteceden se deriva la siguiente sugerencia, ciertamente inusitada: Mande usted sus carretes impresionados a un laboratorio de confianza, para que se los revelen, y empiece luego su participación en el proceso fotográfico con las manipulaciones necesarias para sacar copias positivas en papel, revelarlas y fijarlas. Cuando domine ya estas operaciones de «positivado», podrá usted pasar a las ampliaciones; y finalmente, llegado el momento en que, gracias a la práctica adquirida, todas las operaciones le parezcan cosa corriente, atrévase a revelar sus películas o placas. Este método, exactamente opuesto al recomendado corrientemente, es indudablemente el más seguro. Le lleva a usted, paso a paso, desde lo más sencillo a lo más difícil, y de tal suerte que los errores y fracasos, de inevitable ocurrencia en los comienzos, no afectan al negativo, irreemplazable muchas veces, sino a la copia únicamente.
Variantes
Para los poseedores de cámara miniatura varía algo el orden a seguir en el procedimiento. Las copias hechas directamente sobre el negativo no les interesan mucho, dado lo poco que hay por ver en una foto de 24×36 mm. Así es que ordinariamente prescinden de esas copias directas y van francamente a las operaciones de ampliación. También se da corrientemente el caso de aficionados que se contentan con las copias directas, debido a que su cámara les produce fotos de 6×6 cm, de 6×9 cm o aún mayores; y como no les interesan las ampliaciones y es lástima pasan directamente de las enseñanzas del positivando al revelado de sus propias películas.
Gastos innecesarios
Los peritos, personas versadas en todos los aspectos de cualquier rama de la fotografía, escriben de cuando en cuando tratados en lo que se describe todo el atuendo que consideran necesario para practicar en casa las operaciones de revelar negativos y obtención de positivos. En primer lugar, se necesita un cuarto oscuro, equipado si es posible con instalación de calefacción y agua corriente. Dan luego una larga lista de aparatos y un pavoroso catálogo de productos químicos. El caso es que todo esto descorazona en gran manera al principiante. Se inquieta de veras, porque, sintiendo un formidable respeto por cuanto se dice en los libros, se imagina que todos estos lujos, muy deseables, por cierto, son requisitos indispensables. Así es que tomando lápiz y papel empieza a sacar cuentas, y llega a un coste total que da miedo.
El cuarto oscuro no es indispensable
Por fortuna se demuestra fácilmente la posibilidad de prescindir del cuarto oscuro ¿A ver quién encuentra sitio para cuarto oscuro en un pisito de los de ahora? y de todos los conforts modernos, y cómo pueden reducirse a un mínimo los aparatos y productos químicos. Además, puesto que al principio sólo hemos de procurar equiparnos para el positivado, resultará todavía menor el número de cosas que debemos comprar, y será modesta la suma correspondiente. Los demás elementos que necesitaremos más adelante para las ampliaciones y para revelar y fijar películas y placas, podrán adquirirse gradualmente. Entonces todos los lujos irán viniendo poco a poco; porque, si bien no son de absoluta necesidad, han de ayudar mucho a la comodidad y precisión de nuestros trabajos.
Primeramente, los positivos y los elementos necesarios
Revelador de copias, necesitará usted una prensa de positivar para poner el negativo y el papel sensible, tres cubetas y un vaso graduado (probeta). para medir hasta 100 centímetros cúbicos. Éstos son los aparatos esenciales. La prensa habrá de ser, naturalmente, de tamaño ajustado al de la película; pero en cuanto a las cubetas, es preferible que sean de sobradas dimensiones si fuera necesario. Habrán de ser de capacidad suficiente para que quepa en ellas el papel de tamaño postal (9 x 14 cm), o todavía mejor si sirven para el tamaño de media placa (13×18 cm), puesto que los precios no aumentan la proporción del tamaño de la cubeta. Por lo que respecta a los productos químicos, requerirá usted un revelador para papel, en polvo o líquido, con instrucciones para usarlo, y una caja de hiposulfito para fijar. ;Y esto es todo! Tratándose de revelar copias, podrá usted fácilmente pasar sin cuarto oscuro. En efecto, la mayor parte de los aficionados deben ganarse la vida durante el día, y han de esperar la noche para poder dedicarse a sus manipulaciones fotográficas. Escogerá usted un rincón de la habitación lo más alejado posible de la luz: y como el papel de copia no es de elevada sensibilidad, no sufrirá Fu habitación halla manera de llegar hasta la mesa donde está usada opera. Le aconsejamos que tenga preparados dos trozos de cartón para la recta. De esta forma no necesitará instalar ninguna luz amarilla amarilla apropiada, podrá disponer de mucha más luz sobre las cubetas.
Todo listo
Ante todo, cubra con un periódico la mesa laboratorio, para salvarla de las manchas que podrían producirse al verterse algo de revelador o de hiposulfito, y ponga luego sus tres cubetas una al lado de otra. En la primera de éstas tendrá usted 100 centímetros cúbicos de la solución de revelador preparada de acuerdo con las instrucciones que lleva el frasco. La tercera contendrá la solución de fijador, no muy escasa tampoco. Y ahora podrá usted empezar. Huelga decir que para hacer las manipulaciones no llevará puesto su mejor traje. Los productos químicos dejan manchas de muy mal resultado. La segunda cubeta se llena casi totalmente con agua limpia.
