El intervalo de tiempo requerido para producir una foto ampliada bien definida puede depender de varios factores: la densidad del negativo, el tamaño de la ampliación deseada, la potencia de la lámpara del aparato y hasta de la sensibilidad del papel. Pero, en la práctica, los únicos factores variables son: la naturaleza del negativo y el tamaño de la ampliación requerido. Como en el caso del positivado por contacto, el tiempo ha de determinarse experimentalmente.
No todos los negativos admiten tanta ampliación. Como se comprende, es esencial la nitidez de detalles en el negativo, puesto que si hay en éste una pequeña porción borrosa por mínima que sea, se hará muy visible en la foto ampliada. Otro factor que debe tenerse en consideración cuando la ampliación ha de ser grande es el grano de la película, que podría resultar demasiado visible en la prueba. Por esta razón habrá en que será necesario adoptar películas de grano fino.
El papel apropiado
Cuando se amplía un negativo, su imagen se distribuye sobre una extensa superficie. En su trayectoria hasta el papel sensible dicha imagen ha de atravesar un ancho cono de aire, donde encuentra más o menos cantidad de polvo y por cuyo efecto debilita la ampliación. De suerte que hasta los negativos normales pueden requerir un papel duro al tratar de ampliarlos, mientras que un negativo duro se ampliará bien sobre un papel normal, que proporcionará la suavización necesaria. Para negativos planos (sin contrastes). No bastará un papel duro y habrá que usar la variedad extra dura. El lector podrá ver que esto difiere un tanto de lo que ocurre con las copias por contacto. Sin embargo, por lo que se refiere a la densidad del negativo, se aplican las mismas reglas que para el positivado ordinario: cuanto más denso sea el negativo, tanto más prolongada la exposición del papel a la luz. Si un negativo es excepcionalmente denso, será preferible empezar por reducirlo, antes que aumentar el tiempo de exposición. Una permanencia prolongada bajo la lámpara puede causar un recalentamiento de la gelatina. Ahora bien, sucede que el papel duro, recomendable para negativos normales, no solamente acentúa los deseados contrastes de luz y sombra, sino que, desgraciadamente, acentúa también el grano de la emulsión. Por esta razón, cuando se requieren grandes ampliaciones, será mejor usar papel «normal».
¿Mate o brillante?
Para una reproducción clara en todos los tamaños, hasta el de placa entera (18×24 cm), use usted papel con superficie brillante, al igual que en el caso de copias por contacto. Se puede extremar el brillo haciendo secar la prueba y compartirla uniformemente sobre una placa de esmaltar. Si son tamaños mayores, y en los casos en que se busquen otros efectos que una nitidez estrictamente práctica, las ampliaciones se hacen mejor con papel mate o semimate, que puede ser blanco o crema, según convenga al tema de la foto. Los papeles de grano grueso son sólo apropiados para los tamaños mayores. La superficie áspera sirve en cierto modo para disimular el grano de la película y da interés a las grandes superficies uniformes de la foto.
El viraje se hace raramente
Las ampliaciones pueden mirarse con cierta variedad de colores, sea mediante un revelador-virador o por un proceso en que primero se blanquea y luego se vira. Es un tratamiento que debe aplicarse muy cautamente, porque se puede llegar fácilmente a resultados en contradicción con los cánones del buen gusto. Con el viraje no es posible salvar ninguna foto, mas puede estropearse una buena ampliación si se le da un viraje equivocado. En la página 215 se indica la fórmula de un revelador de confianza para virado sepia.
El retoque todavía más raro
El aficionado no que se refiere al retoque en el antiguo sentido de la palabra, que injerencia en el carácter implicaba, equivocadamente, manipular la película con tal cuidado que se evite el polvo, que se posa sobre la emulsión del negativo y produce manchas desaparecer totalmente las Y como es casi partículas de polvo, seguiremos la táctica de procurar haber tapándose de la mejor manera que las manchitas podamos en la ampliación. Los papeles mates reciben bien las líneas. también pueden taparse de un lápiz muy blando llenándose de gran número de puntitos de pintura mediante un fino pincel, pero hay que tener el cuidado de que la pintura que, si en la ampliación se ven manchas negras, debidas a algún deterioro en la emulsión, las raspamos con todo esmero mediante una hoja de afeitar y las pintaremos después a la acuarela, adecuado el tono al de la foto. Por poco coste se encuentran surtidos para retocar.
La última mano
Aquel dicho de que «por un clavo se pierde una herradura se aplica perfectamente a la fotografía. Después de haber prodigado grandes cuidados al hacer la exposición, revelado y producción de las ampliaciones, sería una lástima que no encontráramos el medio de guardar las fotos limpias y a nuestra disposición en cualquier momento. Podrá usted optar por la adquisición de uno de esos bien presentados álbumes donde insertarlas, o mejor aún, montar cada ampliación en su respectiva cartulina y guardarlas todas en un archivador o carpeta. Éste sistema de hojas sueltas se presta a diversas ordenaciones, y a ir añadiendo las producciones ad libitum. Las ampliaciones pueden pegarse en su montura con un adhesivo preparado para las fotografías (exento de ácidos que con el tiempo estropearon la foto), o con «cantoneras» transparentes, etc.
