Paisajes

La reproducción fotográfica de paisajes lejanos ricos en pequeños detalles suele defraudar, lo mismo que la de aquellos cuya característica principal es la gradación de «verdes”. Tales como los prados con fondo de bosque. La inclusión en primer término de un objeto de tamaño aproximadamente conocido, por ejemplo, un árbol, nos servirá de patrón para apreciar las distancias en la foto y crear la impresión de profundidad. Operando desde un punto de vista alto, tendremos medio de individual, deslizándose unos de otros, los elementos de un paisaje que, de no ser así, quedarían confundidos. Por otra parte, un punto de vista bajo nos valdrá para aumentar la importancia de los objetos hará bajar a subir, respectivamente, la línea del horizonte. abajo, siempre que se haga por excepción y a condición de que la vista no incluya edificios. La inclinación del aparato hacia arriba dará importancia a los primeros términos y se la quitará al fondo; la inclinación hacia abajo nos proporcionará una especie de vista de pájaro. El ambiente o atmósfera de un paisaje depende en gran manera de dos factores: cielo y distancia. Para captar la impresión dada por la disminución gradual de vigor en las imágenes a medida que es mayor la distancia de los objetos, la impresión del contraste de colores, y el modelado de las nubes, habremos de usar películas ortocromáticas de buena calidad, o mejor aún películas pancromáticas de sensibilidad media, habida cuenta de su potencialidad para la versión equilibrada del colorido. Pero hasta este último material, con ser el más apropiado, necesita una corrección en su modo de traducir equilibradamente los colores, cuando se quiere hacer destacar las nubes sobre un cielo azul. Esta tarea se encarga a la acción de un filtro amarillo claro. Si fuese un filtro de color más subido, las nubes resaltarían patéticamente, si bien a costa, posiblemente, de una pérdida de perspectiva atmosférica. Para acusar la diferencia entre los diversos matices de verde ofrecidos por el paisaje, será preferible un filtro verde en lugar del amarillo. Con filtro amarillo fuerte, o anaranjado, se conseguirá un efecto más impresionante todavía de un cielo obscuro con nubes brillantemente iluminadas; los verdes se obscurecerán, y la luz so-lar se acusará intensamente. Debe evitarse operar a base de iluminación de frente, por la gran probabilidad de que produzca una impresión carente de realce y de vida. La iluminación lateral determina un juego de luces y sombras que da cuerpo a los objetos y vivacidad a la foto. La operación a contraluz, con la que se valorizan los contornos y se eliminan detalles, puede producir efectos de mucha vistosidad; pero será menester poner parasol al objetivo como protección contra la entrada de la luz directa del Sol, y la exposición habrá de ser larga.

Bosques

Como en los temas de paisaje, el secreto del éxito puede estar en saber concentrar la fotografía sobre detalles; por ejemplo, un pequeño grupo de árboles destacado sobre un fondo de cielo nublado, tendrá mayor expresión, quizá, que la visión de un bosque entero. Las escenas en el interior de los bosques, tales como una sobria «columnata» de troncos de grandes árboles en composición con unos rayos de sol que determinan interesantes manchas de luz sobre la maleza, o la impresión de la niebla matinal aclarándose lentamente, son asuntos de superior efecto, pero técnicamente más difíciles de expresar. En competencia con la extensa degradación de delicados tonos ofrecida, se requiere una película pancromática, y la acción de un filtro claro, o medio, para ayudar a desligar los variados matices de pardo y verde. Por ser un factor muy importante, ha de saber escoger la dirección en que la luz penetra por entre los árboles. Si el tema queda iluminado de frente, las fotos pierden interés generalmente. En cambio, las tomadas con iluminación lateral o a contraluz, capta el efecto de los rayos solares resaltando sobre un fondo oscuro y suavizan estéticamente los detalles. EI tiempo de exposición ha de determinarse con todo cuidado para las partes más obscuras, porque interesa percibir detalles en ellas. Precisa tener en cuenta que los rosados brillantes, y que los colores predominantes, verde y pardo, absorben la mayor parte de la luz que llega.

Montañas

Si la cámara que llevamos dispone sólo del objetivo normal, y tomamos con ella una vista donde haya formidables montañas en la lejanía, éstas aparecerán mezquinamente pequeñas; más si el mismo tema se fotografía con a teleobjetivos de dos o tres aumentos, el primer término y el fondo se presentarán dando idea ponderada de sus verdaderas proporciones. Por otra parte, cuando andamos entre montañas, el objetivo normal.com su ángulo visual relativamente extenso, será útil para captar vistas de mucho campo, particularmente si se procura incluir bastante primer término a fin de dar sensación de profundidad. Siempre será posible ampliar luego solo una parte del negativo, con objeto de obtener un efecto más concentrado. En alturas de unos 1.800 metros, el material pancromático ha de usarse siempre con filtro amarillo. A niveles superiores debe aplicarse un filtro ultravioleta. Eliminador de los rayos ultravioleta, que sin tal precaución matarían la lejanía haciéndola aparecer muy confusa. A estas alturas no conviene emplear filtros medios ni oscuros, por cuya acción se daría excesivo vigor al paisaje lejano y se perdería la impresión de espacio». En el caso especial de fotografiar un glaciar. El cielo resultaría demasiado oscuro. Si se utiliza el filtro U. V., siguen siendo válidas las cifras dadas por el exposímetro y no precisa hacer corrección alguna. A menores alturas, 1.800 metros aproximadamente, es suficiente un filtro amarillo verdoso para traducir los contrastes del cielo y el velo de la atmósfera, a condición de que la foto no comprenda un primer término prominente. Para obtener efectos especiales de distancia, eliminar la calina y dar claridad al fondo, será preferible un filtro anaranjado.