Los Negativos

Un negativo contrastado no es lo mismo que un negativo bien enfocado y definido. Y no obstante, hay muchas personas que confunden ambas cosas. Un negativo con grandes luces muy fuertes y sombras vigorosas da mucho menos de lo que parece a primera vista. En las copias y más aún en las ampliaciones, se hacen patentes sus defectos. Si la exposición en el positivado es corta, las grandes luces aparecerán completamente empastadas y sin carácter. Si se prolonga el tiempo de exposición, aparecerán detalles en estos blancos, pero en cambio las sombras quedarán sin relieve alguno formando grandes masas negras. Es mucho mejor un negativo bien equilibrado en el que ni los blancos ni los negros destaquen excesivamente. De todos los reforzadores y reductores que tan populares se llaman Farmer. El tratamiento químico de un negativo defectuoso tiene bastantes inconvenientes a pesar de que se use únicamente esta preparación tan inocente conocida con el nombre de reductor de Farmer. Modernamente se considera más sencillo sacar una copia del negativo, pero sin los defectos del original. Con el auxilio de la película para duplicado de negativos, es posible “copiar” otro negativo de la misma manera que se saca una copia en papel.

Si el negativo original es demasiado denso, se dará un tiempo de exposición más largo al hacer el nuevo negativo, y si es muy débil, un tiempo más corto. Un negativo duro con una exposición media y un revelado corto dará una copia suave, mientras que un negativo débil con la misma exposición y un revelado más prolongado dará una copia más vigorosa. Una vez se ha obtenido de este modo la transparencia positiva correcta, se la puede volver a positivar sobre película de copias, pero esta vez se emplearán una exposición y un revelado patrón. Entonces, el positivo da un duplicado exacto del negativo original, pero con los defectos corregidos, de manera que resultará fácil producir buenas copias sin más dificultades. Una gran ventaja de este procedimiento es que, en el caso de ocurrir algún error, el daño queda limitado a la copia, que puede sustituirse fácilmente, dejando intacto el original. Si cae alguna gota de agua sobre la gelatina de un negativo ya seco, sea placa o película, debe mojarse enteramente con agua y ponerlo a secar de nuevo. De no hacerlo así, quedará una mancha que se reproducirá en las copias, y principalmente en las ampliaciones.

Los negativos rayados pueden tratarse con “Resistol”, que deja completamente invisibles las rayas y pequeños arañazos y disimula bastante los más profundos. Al mismo tiempo protege la gelatina contra futuros accidentes. Si el agua que se emplea en las operaciones de laboratorio es muy dura, es posible que deje un polvillo blanco sobre los negativos. Puede disolverse fácilmente pasando los negativos, después de lavados, por una solución de ácido acético al dos por ciento. El constante enrollar y desenrollar les perjudica mucho. Deben cortarse por negativos separados, guardando los buenos en sobres adecuados y relegando los malos al montón de cosas inútiles. Las películas miniatura se cortan en tiras de cuatro exposiciones, que se colocarán en archivadores a propósito.

El termómetro es especial

El termómetro forma parte especialísima del equipo de revelado. Todos los tiempos que se indican están basados en una temperatura de 18° C. Unos grados en más o en menos dan lugar a diferencias. Si el revelador está demasiado frío, retarda el proceso del revelado, y si está demasiado caliente, ataca rápidamente la gelatina. En ambos casos el resultado es malo.

El negativo terminado

Un negativo no puede juzgarse con exactitud hasta que está completamente seco. Deberá examinarse a contraluz. Una lente de un aumento moderado (de x3 hasta x6) facilitará mucho el examen del tamaño del grano. Los llamados cuentahílos sirven admirablemente a este objeto. Las partes más densas del negativo representan las zonas más brillantes del original, llamadas grandes luces, y las partes más transparentes son las conocidas con el nombre de sombras, que corresponden a los puntos negros del sujeto.

El negativo normal

En un negativo normal, estas sombras tienen todas detalle y no deben ser transparentes como el cristal. Las grandes luces, por otra parte, deben ser suficientemente densas, pero sin llegar a ser de un negro intenso. Un negativo bien equilibrado como éste no es necesario que lo juzgue el ojo inexperto del principiante. 

Revelado demasiado corto

Si el negativo es demasiado transparente, incluso en las partes iluminadas, es que se ha sacado demasiado pronto del baño de revelado, o bien que el revelador estaba demasiado frío y en esta forma no ha podido desarrollar enteramente su efecto en el tiempo dado. Estos negativos deben positivarse o ampliarse en papel duro. Las ampliaciones quedarán con bastante grano. Está también indicada la copia de un contrato. Existen también reforzadores que pueden aumentar la densidad del negativo; pero, desgraciadamente, aumentan también el tamaño del grano al propio tiempo.