Consejos y datos útiles. La ampliadora y la ampliación

Podrá ser útil poner un filtro rojo en su ampliadora. Le permitirá enfocar la foto directamente sobre el propio papel sensible, sin afectar a la emulsión. A este mismo objeto puede usarse un filtro anaranjado. En las ampliadoras que no tienen dispositivo de enfoque automático podrá recurrirse para enfocar al uso de una película de enfoque. Se escogerá a este efecto una que haya tenido exceso de exposición, cuanto más densa mejor, y se darán dos cortes diagonales a la emulsión. Recordemos un viejo recurso para saber a qué atenerse en cuan.to al tiempo de exposición, lo mismo en las copias por contacto que en las ampliaciones. Consiste en tapar mediante una hoja de cartulina la prensa o el papel sensible donde se recibe la ampliación, según el caso, dejando descubierta una estrecha faja, e ir exponiendo, de segundo en segundo, una faja cada vez más ancha. Se revela la hoja de papel sensible entera y, comparando las diversas fajas entre sí, se verá cuál ha sido el tiempo correcto. Si ponemos una película miniatura (24×36 mm) en una ampliadora construida para películas de mayor tamaño, debe taparse bien, con papel opaco, el hueco que queda en el soporte del negativo. De no hacerlo así, la ampliación se echaría a perder por la acción de los rayos de luz dispersos.

Todo lo que pueden hacer los papeles “duros” o “suaves” es mejorar la gradación de tonos en las fotos en blanco y negro, tanto en las copias directas como en las ampliaciones. Es decir, que puede suavizarse algo una foto que proviene de un negativo duro, y viceversa. Pero los negativos demasiado densos, o de muy poca densidad, lo que necesitan es una exposición prolongada, o reducida, respectivamente, o, posiblemente, un papel duro. Una ampliación de un negativo duro presentará, naturalmente, densas masas negras en las sombras y grandes porciones sin interés en las grandes luces. Si se prolonga la exposición, podrán aparecer los detalles que faltaban en las partes en luz; pero este remedio hará todavía más macizas las sombras. Así es que muchos fotógrafos prolongan la exposición y cubren con la mano las partes oscuras de la ampliación. O bien, para hacerlo mejor, y dada la escasa probabilidad de que la mano se adapte a la forma que se quiere tapar, preparan de antemano un gran número decoradas según caprichosos contornos de toda suerte,y que por la considerable variedad que una u otra, para apantallar las porciones servir, deseadas, foto aparezcan líneas de separación entre las de un lado a otro la pantalla, el grano grueso puede reducirse durante la ampliación, poniendo sobre el papel sensible una placa de vidrio deslustrado con la cara pulida hacia arriba.

En las ampliadoras provistas de condensador, la colocación de minará una reproducción más suavizada. Las fotografías normales son susceptibles de cierta suavización delante del objetivo ampliador. Otro procedimiento es el de la ampliadora. Pero de estos procedimientos aplicados después del si se desea suavizar los contornos, será más eficaz aplicar el dispositivo. Aunque la disminución de la abertura del objetivo de la ampliadora no sea eficaz para corregir un negativo que salió fuera de foco, puede servir para aumentar la profundidad de foco del objetivo en sí, y esto llevará aparejado el hecho de que no tenga importancia cualquier ligero error de enfoque cometido en el tablero de la ampliadora. La abertura reducida, con su consecuencia de determinar una zona de buen detalle más profunda, es esencial cuando se quiere contrarrestar el efecto de las rectas concurrentes en la fotografía de edificios, debido a la inclinación de la cámara. Porque, a tal fin, se disponen las cosas expresamente de modo que el plano del tablero forme un ángulo conveniente con el plano del negativo, y entonces es indispensable que ningún punto del papel sensible quede fuera de foco.

Análogamente será muy fácil convertir el suave desnivel de una pista de esquíes en una vertiginosa pendiente; bastará oblicuar debidamente el plano del tablero. Mas habrá de tener el cuidado de que no aparezcan objetos que todo el mundo sabe que son verticales, tales como casas, edificios, etc., para que no se descubra la trampa. En realidad, los ojos ejercitados se dejan engañar muy raras veces por esas cuestas artificialmente escarpadas. La ley de la gravedad tiene el don de dar a los objetos un cierto aplomo que indica en seguida cómo van verdaderamente las verticales.

Con la ampliadora pueden sacarse fotografías de grabados de los libros. Para esta modalidad, empezará usted poniendo en el aparato un negativo normal cualquiera y lo enfocará en la página de que se trate. Las dimensiones del negativo proyectado le dirán cuál es la extensión de página que puede reproducirse en la fotografía subsiguiente. Si la superficie abarcada es demasiado pequeña, puede ensancharse dando mayor separación entre el objetivo y el libro.

Hecho esto, y puesto usted en régimen de cuarto oscuro, sustituirá el negativo por una placa ortocromática o una porción de película pancromática, con la emulsión vuelta hacia el objetivo. Entonces iluminará con una bombilla eléctrica ordinaria la página del libro. El tiempo de exposición ha de determinarse experimentalmente. Al quedar revelada la placa podrá usted ver si la exposición fue excesiva o demasiado breve, y obrar luego en consecuencia.

Si la ilustración que ha de reproducirse es en color, será recomendable la película pancromática. Ésta, como es natural, no debe cargarse en presencia de luz roja. La oscuridad total es lo mejor. Si del ensayo hecho resultase como más indicada una exposición demasiado corta para ser practicable, podrá alargarse el tiempo de exposición mediante la interposición de un filtro amarillo fuerte, o hasta uno rojo, que actúe como “freno “. También puede seguirse este sistema en la preparación de diapositivas de proyección.